La emperatriz rebelde: Sissi al diván

· Crítica de La emperatriz rebelde | Estreno 2 de diciembre de 2022.
· La crisis de madurez que se retrata podría ser el elemento más interesante de la historia, ya que aborda temas como el deterioro físico o el anhelo del amor.

La historia de Sissi emperatriz vuelve a las pantallas. Al reciente estreno de las series La emperatriz en Netflix (Kati Eyssen, 2022), y Sisi, estrenada hace menos de un año en Disney+ (Sven Bohse, 2021), se une ahora la película de la directora austriaca Marie Kreutzer: La emperatriz rebelde.

Sin embargo, las tres nuevas versiones buscan intencionadamente acercarse a la figura histórica de esta reina triste desde una perspectiva diferente. Para algunos, más «realista» y dramática, pero sobre todo, muy contemporánea: la historia de una de las princesas más famosas de Europa ha dejado de ser un cuento de hadas para convertirse en la lucha desesperada de una mujer sola e infeliz contra los poderes establecidos.

El título original de la película de Marie Kreutzer es Corsage, corsé, toda una declaración de intenciones, y quiere ser un retrato de Sissi en un momento especialmente crítico de su vida: la celebración de su cuarenta cumpleaños. La historia se vertebra así en torno a sus cumpleaños y los cambios que Sissi introduce en su vida tras sus reflexiones sobre el paso del tiempo, el desgaste de su belleza y el anhelo de libertad. Cuestiones que le obsesionaron profundamente.

En palabras de la directora: «Sissi está en un punto de cambio en su vida, y eso es lo que quería retratar. Ya está muy harta de esa imagen tan pesada que tiene que mantener todo el tiempo de monarca, así que empieza a preguntarse qué más puede hacer y, por otro lado, no está segura de si sigue interesada en cumplir el papel».

La crisis de madurez que se retrata podría ser el elemento más interesante de la historia, ya que aborda temas como el deterioro físico, el anhelo del amor, el egoísmo al que pueden conducir los estados de soledad, las dificultades matrimoniales, pero todo ello se retrata en un contexto de falta de sentido existencial que termina por ser asfixiante.

Estamos por lo tanto ante un retrato muy intimista de la reina pero al mismo tiempo muy personal, que recuerda al reciente retrato de Diana de Gales en Spencer (Larraín, 2022): mujeres solas, encerradas en ambientes opresivos, inestables psicológicamente, muy necesitadas de un amor que no pueden encontrar en su propia familia, y que en consecuencia se rebelan contra ello y buscan «liberarse». Es llamativo el tono triste y depresivo que inevitablemente acompaña a estos retratos de rebeldía, y que se consuma en escenas donde explícitamente se habla de tentativas de suicidio, adicciones y donde se reflejan desórdenes alimenticios severos. El resultado es una película algo enfermiza y muy desasosegante, que se levanta sobre la interpretación de Vicky Krieps y las inestabilidades de la emperatriz, a veces muy rupturistas y desagradables.

Para contar todo esto, Marie Kreutzer asume licencias artísticas tanto en el fondo como en la forma de la historia. Anacronismos visuales que generan extrañeza en el espectador y que junto con la banda sonora de acordes pop dan una imagen moderna de Sissi y definitivamente la sacan de su tiempo para retratar a una mujer muy contemporánea encerrada en un corsé. Como hizo Larraín con Diana, también Kreutzer construye una fábula personal sobre el personaje de Sissi, utilizando los datos históricos pero construyendo un relato muy propio y cuestionable.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Judith Kaufmann
  • Montaje: Ulrike Kofler
  • Música: Camille
  • Diseño de producción: Karoline Maes
  • Vestuario: Monika Buttinger
  • Duración: 115 min.
  • Público adecuado: +18 años (XD)
  • Distribuidora: Adso
  • Austria (Corsage), 2022
  • Estreno: 2.12.2022
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