Me llaman radio: Buena gente

Un artículo publicado en 1996 por la revista Sport Illustrated contaba la relación entre Harold, un profesor y entrenador deportivo del instituto de Anderson (Carolina del Sur) y Radio, un chico retrasado y huidizo que vaga por las calles con un carro de supermercado mientras escucha música.

Mike Tollin (Filadelfia, 1956), un experimentado productor de TV, ha contado con un excelente reparto y un equipo técnico de primer nivel, con música de HornerTitanicEnemigo a las puertas, Una mente maravillosa-, fotografía de BurgessSpiderman, Forrest Gump– y montaje de Lebenzon Ed Wood, Pearl Harbor, Top gun. Pesan en Tollin su escasa experiencia como director de cine de ficción y su dificultad para deslindar el binomio sensibilidad-sensiblería, en una película que podría tener más miga, más empaque en manos de un director con más talento. La elegancia y la finura del tratamiento son encomiables, aunque al público no estadounidense le costará entender y asumir la importancia que se concede a los deportes de competición en la educación y en la vida norteamericana, que es como es, con sus virtudes y sus defectos (es un poco plasta tanto omnimodo antiamericanismo cerril). Es razonable suponer que la historia habría ganado enteros de haberse centrado más en el personaje del entrenador, encarnado por ese magnífico actor llamado Ed Harris, al que acompaña la no menos excelente Debra Winger, que eleva la temperatura de la cinta en cada una de sus intervenciones. Gooding (Jerry Maguire) compone muy bien a Radio.

Superando los defectos de un guión con regusto a telefilme (buena culpa la tienen la exuberante e inapropiada música de Horner y alguna secuencia dramática mal planteada), queda una película muy noble (nuevamente sobran 15 ó 20 minutos, un mal endémico del cine norteamericano), con magnífico actores, que plantea un asunto que valorarán muy mucho todos los que tienen entre sus familiares o amigos a alguna persona con retraso. No viene mal, entre montañas de películas atormentadas y angustiosas, el mensaje positivo y alentador de Radio, con su mensaje ejemplar de integración racial y afecto por los más débiles. Necesitamos, me parece a mí, menos cinismo intelectualoide escéptico y autosuficiente de tipos que miran para otro lado cuando tropiezan con problemas similares y más gente buena y sencilla, como ese honrado y querible entrenador Harold Jones, tan cercano al entrañable Atticus Finch de Matar a un ruiseñor, el héroe (ojo al dato) más admirado por los espectadores norteamericanos de todos los tiempos.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Don Burguess
  • Montaje: Chris Lebenzon, Harvey Rosenstock
  • Música: James Horner
  • País: EE.UU.
  •  Año: 2004
  • Distribuidora: Columbia
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Reseña
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Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor