Silver city


Dirección, Guión y Montaje: John Sayles Fotografía: Haskell Wexler Música: Mason Daring Intérpretes: Danny Huston, Chris Cooper, Richard Dreyfuss, Sal López, María Bello, Daryl Hannah, David Clennon, Miguel Ferrer, James Gammon, Billy Zane, Kris Kristofferson Distribuidora: Filmax

EE.UU., 2004. Estreno en España: 17.10.2004

Sé lo que hicisteis la última campaña…

Ambientada en Colorado durante la campaña electoral para las elecciones a Gobernador del Estado, Sil­ver city es una sátira política con tintes de ci­ne negro. El candidato republicano (un claro trasunto de George W. Bush, que borda el ganador de un Oscar Chris Cooper), siempre enfrentado con la gramática, es el heredero de una formidable dinastía. La aparición de un cadáver -una de las muchas coincidencias con la que muchos consideran su mejor película, Lone star- viene a alterar la marcha de una campaña en la que se dan cita todas esas técnicas para captar votos que producen urticaria al que conserve un mínimo de ver­güenza ajena.

Lo nuevo del gran John Sayles es una singular oferta de cine comprometido y combativo que combina buenas dosis de -legítimo- oportunismo con el reconocido talento del director neoyorquino para escribir y contar bue­nas historias. La irónica mordacidad de Say­les es mucho más sutil que la de Michael Moore, de forma que su película no se acerca en ningún momento al mitin, aunque falta el contrapunto demócrata. A Sayles le van los conflictos con trasfondo social y político, pero es lo bastante listo para alejarse del cine de propaganda.

Como es habitual en su cine, la envoltura téc­nica es brillante –Sayles es uno de los me­jores montadores vivos y trabaja con una leyenda viva de la fotografía, el operador de Elia Kazan en America, America-, y gracias a un contundente vigor narrativo ofrece secuencias antológicas como la que protagonizan Daryl Hannah (excéntrica y sofisticada arquera) y un gran Danny Huston, o esa otra del paseo ecuestre donde el patriarca Kristo­fferson le pone las pilas al futuro Go­berna­dor.

El magnífico reparto escenifica un monumental varapalo a la corrupción en el primer mundo, una vitriólica sátira sobre las miserias de la democracia USA, en particular, y de la occidental, en general. A pesar de tener defectos (hay demasiado que contar y alguna subtrama descompensada), no se entiende que el Jurado de San Sebastián la excluyese del pal­marés.

 

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Alberto Fijo
Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor