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Un corazón extraordinario

Crítica de la película

Marc Rothemund adapta una novela basada en hechos reales con equilibrio y originalidad, a pesar de tratar de un tema que se ha visto muchas veces antes

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Un corazón extraordinario

· Con un tono amable y humano, clásico de las historias que tienen un fondo verdadero, Un corazón extraordinario recuerda a Intocable, donde la relación enfermo-cuidador beneficia a ambos.

Hermano mayor

Lenny es un hombre joven, hijo único de un famoso cirujano que trabaja dieciocho horas al día todos los días, también los domingos. Lenny no tiene nada que hacer, gasta el dinero de su padre en discotecas y locales de moda, no tiene estudios ni aficiones. Un día su padre, harto de sus tonterías, le exige que acompañe a David, uno de sus pacientes, adolescente de quince años, muy enfermo del corazón. Lenny le ayudará a realizar los veinticinco deseos que tiene apuntados en una lista; algunos solo requieren dinero, otros exigen implicarse mucho más, empezar a pensar en los demás.

Un corazón extraordinario -el título original significa más bien “ese loco corazón”- adapta una novela basada en hechos reales, al final veremos a los auténticos protagonistas y conoceremos el final de la historia. Tiene el tono amable y humano de las historias que tienen un fondo verdadero. Recuerda a Intocable, en la que la relación enfermo-cuidador beneficia a ambos. En el caso presente se trata de la improbable pareja de un adulto infantilizado, vividor y egoísta, y de un adolescente, castigado por la vida que se ha criado aislado de todo, protegido por su madre. Y la historia funciona de maravilla porque es algo real, que sucedió y que no es extraño: se trata de dos jóvenes que se ayudan mutuamente a madurar; David, un adolescente real, y Lenny, un adolescente tardío. A los dos les encanta la idea de tener un hermano, para uno el “mayor”, “pequeño” para el otro.

Marc Rothemund, director de Sophie Scholl: Los últimos días, y de Cita a ciegas con la vida, que también dramatizaba una historia real, es un excelente director; consigue ser original a pesar de tratar un tema que se ha visto muchas veces antes. No se limita a acumular anécdotas logradas como la del estudio de grabación -una genialidad-; o frases como “No te puede hacer daño, ya tienes el corazón roto”, sino que sabe dejar muchas cosas sin decir y que sea el espectador quien rellene los huecos, que se haga cargo de lo que está ocurriendo, que se vea cómo cambian los protagonistas, sus padres, e incluso la doctora que suele discutir con Lenny, que al comienzo le dijo “eres un irresponsable, desconsiderado y egoísta, la persona perfecta para un enfermo terminal”.

Amable, inteligente, magníficamente interpretada por los desconocidos Elyas M’Barek y Philip Schwarz, y sin moralina alguna a la hora de hablar de mejorar, trabajar bien, madurar y preocuparse por los demás. Una muy agradable sorpresa.

Reseña Panorama
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.