· Ambientada en la Edad Media en un territorio inventado, cuenta la historia de un chico de 16 años que, a punto de ser armado caballero, recibe una inesperada misión.

Adaptación de una de las mejores novelas juveniles del siglo XX

Miniserie de 6 capítulos que adapta una de las más famosas novelas juveniles del siglo XX, Carta al Rey, obra de la novelista e ilustradora holandesa Tonke Dragt, que tiene 89 años.

Ambientada en la Edad Media en un territorio inventado, cuenta la historia de un chico de 16 años que a punto de ser armado caballero recibe una inesperada misión de la que dependerá el futuro de varios reinos.

Maravillosamente traducida y editada por Siruela, la novela es deliciosa. Apareció originalmente en Holanda en 1962. Se ha traducido a muchas lenguas y ha vendido millones de ejemplares.

La serie, de producción holandesa (aunque usando la lengua inglesa), se ha rodado en muy hermosas localizaciones en Nueva Zelanda y República Checa. El diseño de producción es apañado. Estamos ante una traslación de las aventuras de Tiuri al audiovisual que respeta el tono original de la novela, que evita la violencia inapropiada para niños. El creador es William Davis, que viene de escribir Cómo entrenar a tu dragón, Johnny English y Ratónpolis; no es de los primeros de la clase pero hace un trabajo aceptable, casi nunca brillante pero por lo general ameno.

Es una serie para niños mayores de 12 años y se agradece que exista porque la oferta para este público es exigua. Entre los actores la que tiene más chispa es Ruby Serkis (sí, es la hija mayor de Andy Serkis, el inolvidable actor que representó a Gollum en El Señor de los Anillos), que interpreta a Lavinia. Hay persecuciones, peleas, misterios, amigos, enemigos… Los ingredientes de la gran novela de aventuras.

La introducción de Tonke Dragt al libro, que gentilmente reproduce Siruela en su web, da el tono de esta gran novela de aventuras que ha dado lugar a una serie entretenida que gustará a los chicos de la ESO:

Ésta es una historia de hace mucho tiempo, de cuando aún había caballeros. Se desarrolla entre dos reinos: el país del rey Dagonaut al este de la Gran Cordillera y el país del rey Unauwen al oeste de la Gran Cordillera. Así se llamaban también las capitales de los dos reinos: la ciudad de Dagonaut y la ciudad de Unauwen. También se habla de otro país, pero ahora no es el momento de referirnos a ello. La historia comienza en el reino de Dagonaut. Es preciso que antes sepas algo de él y de sus caballeros. Para ello he copiado algunos fragmentos de un libro muy, muy antiguo.

Nuestro rey Dagonaut es un rey poderoso; su reinado es elogiado como sensato y justo, y su reino es grande y hermoso. Hay colinas, campos y tierras fértiles, anchos ríos y extensas selvas. Al norte hay montañas y al oeste hay otras aún más altas. Más allá se encuentra el país del rey Unauwen, del que nuestros trovadores cantan bonitas canciones. Al este y al sur no hay montañas, y por allí a veces intentan entrar enemigos en nuestro país, envidiosos de la prosperidad que reina. Pero nadie ha podido conquistar nunca el reino porque los caballeros del rey lo guardan bien y lo defienden con valentía. Se vive bien dentro de nuestras fronteras, donde hay paz y seguridad.

El rey Dagonaut es servido por muchos caballeros; hombres resueltos y valientes que le ayudan a gobernar el reino y a mantener el orden. Muchos de ellos son famosos: ¿quién no ha oído hablar del caballero Fartumar y de Tiuri el Valiente, y de Ristridín del Sur, por citar algunos de ellos? El rey ha cedido parte de su territorio a la mayoría de sus caballeros, que deben gobernar en su nombre. También están obligados a acudir inmediatamente cuando él los llama, para ayudarle con su fuerza y sus guerreros.

También hay caballeros que no poseen tierras; en primer lugar aquellos que aún son jóvenes, pero que sucederán después a sus padres. Y además están aquellos que no desean tener posesiones, los caballeros errantes, que viajan por todo el país y ofrecen sus servicios en todas partes, que guardan las fronteras y que incluso salen del país para contar después al rey lo que allí sucede.

Hay muchos caballeros en el reino de Dagonaut, a pesar de lo cual no es fácil convertirse en uno de ellos. Porque aquel que desee recibir el espaldarazo ha de demostrar que lo merece. Ha de pasar un severo periodo de prueba: primero debe servir como escudero a un caballero experimentado y después pasar un año más junto a los guerreros del rey. No sólo debe manejarse con las armas y tener conocimiento de muchas cosas, sino que sobre todo debe demostrar que es leal y honesto, servicial y valiente. Debe ser un caballero en todos los aspectos.

Una vez cada cuatro años, en el verano, el rey Dagonaut convoca a todos los caballeros a la ciudad, donde permanecen siete días. Le cuentan cómo va todo en las distintas partes del reino y lo que ellos mismos han hecho y emprendido.

En esa semana, en el solsticio de verano, los jóvenes que han conseguido merecerlo, son nombrados solemnemente caballeros por el rey.

¡Qué gran día es ése! Después del espaldarazo se celebra una misa en la catedral seguida de una comida en palacio. A continuación, un magnífico desfile por la ciudad en el que participan todos los caballeros, con sus armas, escudos y estandartes. Los jóvenes caballeros van a la cabeza. De todas partes llega gente para verlo. Entonces se celebra una gran fiesta, no sólo en palacio, sino en toda la ciudad. Hay feria en la plaza del mercado, por todas partes se toca música y en todas las calles se baila y se canta, al principio con la luz del sol y después a la luz de cientos de antorchas. Al día siguiente el rey convoca a los caballeros a una reunión a la que los jóvenes caballeros pueden acudir por primera vez. Un día después participan en un gran torneo, que para muchos es el momento álgido de la semana. Nunca se ve tanta pompa y esplendor, tanto valor y destreza juntos.

Pero antes de esos espléndidos días, los nuevos caballeros han debido pasar su última prueba. Las veinticuatro horas antes de su espaldarazo deben ayunar, no pueden comer ni beber nada. Y deben pasar la noche velando en una pequeña capilla fuera de los muros de la ciudad. Allí están sus espadas delante del altar, y ellos, vestidos con blancas ropas, se arrodillan y meditan sobre la gran labor que tienen por delante. Como caballeros de Dagonaut, hacen el propósito de servir con lealtad a su rey y a su reino que es su patria. Prometen ser siempre honestos y serviciales, y luchar por el bien. Deben velar y meditar durante toda la noche, y rezar pidiendo tener fuerza para realizar su labor. No pueden dormir ni hablar, ni escuchar voces del mundo exterior hasta que, a las siete de la mañana, son conducidos por una delegación de caballeros hasta el rey.

Esta historia comienza en una de esas noches, en una pequeña capilla sobre la colina a las afueras de la ciudad de Dagonaut. Cinco jóvenes pasan allí la noche en vela antes de ser nombrados caballeros: Wilmo, Foldo, Yiusipú, Armán y Tiuri. Tiuri es el más joven de ellos, acaba de cumplir dieciséis años”.

  • Creador: William Davies
  • País: Países Bajos (The Letter for the King), 2020
  • Dirección: Alex Holmes, Charles Martin, Felix Thompson
  • Guion: Harry Cripps, Stacey Gregg, Rose Heiney, Joy C. Mitchell, W. Davies
  • Intérpretes: Amir Wilson, Thaddea Graham, David Wenham, Ruby Ashbourne Serkis, Islam Bouakkaz, Jack Barton, Jonah Lees, Tawfeek Barhom, Ken Nwosu
  • Duración: 1 temporada (6 capítulos de 46 minutos)
  • Emisión en España: Netflix
  • Público adecuado: +12 años

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Reseña Panorama
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Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor