· Velvet tiene unos primeros capítulos en los que el ele­gante diseño, la cuidada selección de canciones de la época y el buen hacer de los actores esconden con acier­to los huecos que va mostrando el guión.

  • Creadores: Ramón Campos, Gema R. Neira
  • País: España
  • Intérpretes: Paula Echevarría, Miguel Ángel Silvestre, Manuela Velles, José Sacristán, Aitana Sánchez Gijón
  • Duración: 1 temporada de 15 capítulos de 70 minutos
  • Producción: Bambú
  • Emisión en España: Antena 3
  • Público adecuado: +16 años (X)

Aparente, como la moda misma

Año 1958. Las Galerías Velvet han sido durante décadas un referente en la moda española. Pero llegan los años 60 y hay que renovarse. Alberto (Miguel Án­gel Silvestre), el hijo del dueño de las galerías, vuelve de Londres con la idea de modernizarlas y casarse con Ana (Paula Echevarría), una joven costurera de la que se enamoró siendo adolescente. Sin embargo, su familia tiene unos planes distintos para él.

El “clan gallego de la televisión” compuesto por Carlos Sedes, Ramón Campos y Gema R. Neira vuelve a ha­cer otra de sus producciones en serie. Después de Gran Hotel, Imperium o Gran Reserva, repiten una fórmula muy reconocible: reparto de campanillas (mayoritariamente juvenil), argumentos sentimentales, giros cons­tantes y un diseño de producción muy generoso. En esto último hay que reconocer que la serie es mara­vi­llosa. Cuesta medio millón cada capítulo pero está muy bien aprovechado. Los vestuarios, las localizaciones, el maquillaje… Todo está cuidado al detalle imitando un estilo muy poco español, más cercano al de la clase alta norteamericana y el prêt-à-porter de los años 60.

Velvet tiene unos primeros capítulos en los que el ele­gante diseño, la cuidada selección de canciones de la época y el buen hacer de los actores esconden con acier­to los huecos que va mostrando el guión. Pero el cu­lebrón no deja de crecer y los personajes pierden el en­canto rápidamente. Mientras que la pareja protagonista acaba agotando con tanta escapada y besuqueo in­terminable, los secundarios muestran una atonía preo­cupante. La falta de matices que mostraban en Gran Hotel los personajes interpretados por Adriana Ozo­res y Concha Velasco, se repite con José Sacristán y Aitana Sánchez Gijón, interpretando dos carac­te­res excesivamente maniqueos.

Además se nota en la evolución de la serie una clara ten­dencia a imitar el estilo Mad Men. Pero este intento re­sulta ridículo, ya que se queda en una pose esteticis­ta muy poco verosímil. Se podrá copiar el vestuario, pe­ro lo más valioso de la serie norteamericana no son los disfraces sino los personajes atormentados que la­ten debajo de ellos. Y en Velvet hay poco más que maniquíes en medio de una historia que, además, acaba per­diendo el tono elegante de los primeros episodios con una sexualidad detallada y desconcertante cada vez más presente.

La serie mantiene buenos niveles de audiencia (en tor­no a los 4 millones de espectadores) y ya se ha confirmado una segunda temporada. Aún así está claro que Velvet tiene mucho que mejorar para acercarse a la calidad de otras series españolas como El tiempo en­tre costuras o Isabel.

Claudio Sánchez