Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio

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Spielberg se acerca con respeto, quizás con demasiado respeto, a las aventuras de Tintín (***)

Dirección: Steven Spielberg Guión: Steven Moffat, Edgar Wright, Joe Cornish Fotografía: Janusz Kaminski Montaje: Michael Kahn Música: John Williams Intérpretes: Jamie Bell, Andy Serkis, Daniel Craig, Simon Pegg, Nick Frost, Tony Curran Duración: 109 min. Distribuidora: Sony Público adecuado: Todos

The adventures of Tintin: The secret of the Unicorn. EE.UU., 2011. Estreno en España: 28.10.2011

En busca del barco perdido

Steven Spielberg y Peter Jackson se han puesto de acuerdo para llevar al cine las aventuras de Tintín. Jackson dirigirá El tesoro de Rackham el rojo. Y parece que habrá trilogía, si la cosa chuta en taquilla, que creo que lo hará (es llamativo que esperen al 21 de diciembre para estrenar en USA). Según parece, el director de la saga Indiana Jones no conocía el cómic belga hasta que leyó que algunos críticos comparaban su película de 1981 y a su héroe protagonista con las aventuras de Hergé y su intrépido Tintín.

El secreto del Unicornio se publicó por entregas en el diario Le Soir entre junio de 1942 y enero de 1943. Y es una historia sencillamente deliciosa, muy bien contada. Los guionistas son tres. El más conocido es Steven Moffat, creador de series como Doctor Who, Jekyll y Sherlock (que me parece muy brillante). El libreto, siendo muy respetuoso en fondo y forma con el cómic, está al servicio de las estrategias de Spielberg. Moffat brilla en una secuencia inventada, la del recital en el palacio, que es sensacional.

La película está muy bien hecha y, a pesar del destestable 3D, luce esplendorosa con una planificación cuidadísima (se ve que el storyboard ha llevado cientos de horas de trabajo) y el esmero de Kaminski y Kahn en foto y montaje. La decisión de encapsular virtualmente a los personajes funciona y no funciona. Funciona porque permite un espectáculo visual que supone una buena traslación al cine de la extraordinaria calidad del dibujo, del cuidado del detalle fruto de una documentación exhaustiva, del dinamismo de la historia puesta en viñeta. No funciona -la decisión técnica de usar maquillaje digital- porque propicia (“ya que tengo el juguetito, os vais a enterar”, parece decir Spielberg) secuencias de acción muy largas y porque confiere a los personajes una presencia que en ocasiones es ausencia: ojos glaucos, miradas perdidas, falta de naturalidad. Quizás por el exceso de técnica, de tener que estar pendiente de la técnica, con actores enfundados en mallas e interpretando in the middle of nowhere

La música del otra veces magistral John Williams es insulsa y tediosa, no ayuda a dar vidilla a un cóctel agitado pero falto de sabor. En este sentido, el del gracejo y la amenidad, me parece que la comparación entre esta película y las tres primeras entregas de Indiana Jones es legítima y procedente, pero parece claro que las aventuras del Doctor Jones tienen un en­canto muy superior al del Tintín cinematográfico.

Sumando todo tenemos una buena película que no me ha disgustado, pero que tampoco me ha encantado. Que sí, pero no. Después de mucho pensar, creo que el motivo es que Tintín funciona en el cómic pero, si le das voz y movimiento fuera de tu cabeza, es soso. Pero me pasa lo mismo con otros cómics que me gustan a rabiar como El príncipe valiente, The Spirit o Teniente Blueberry.

Alberto Fijo


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