La Milla Verde: Presos y guardianes

Stephen King es poseedor de una de las plumas más prolijas del universo literario actual. Quizá él no se tome muy en serio, y por eso afirme que sus libros son a la literatura lo que McDonals es a la gastronomía. Pero muchos lectores sí lo valoran y sus libros se venden por millones en todo el mundo. Sus relatos suelen oscilar entre dos tipos bien diferenciados: por un lado, las historias sangrientas y de terror, tipo El resplandor o Carrie; y por otro, las historias melancólicas, donde algo extraordinario rompe la monotonía, como en Stand by me o Cadena perpetua. En este sentido, La milla verde pertenece a ambos grupos. En ella lo mágico penetra en una historia de añorados tiempos pasados. Es como una vuelta de tuerca más a la magnífica Cadena perpetua, dirigida también por Frank Darabont, que con esta segunda película se doctora en films de prisión basados en obras del rey del terror.

El pasillo de la muerte

La milla verde es la adaptación de una novela por entregas escrita por King, cuyas seis partes aparecieron en 1996 simultáneamente en los primeros puestos de la lista de libros más vendidos. La historia transcurre en una prisión del sur de los Estados Unidos, en plena Depresión. «La milla verde» es el nombre que recibe el pasillo de este color que separan las celdas de los reclusos condenados a muerte. En este pasillo es donde transcurre la mayor parte de la película; donde los guardias vigilan y los presos esperan el día de su ejecución en la silla eléctrica, hasta que un día llega a la milla un negro gigantesco, John Coffey, condenado a muerte por asesinar a dos niñas.

La película tarda un poco en coger ritmo, pero su tono nostálgico y crepuscular engancha al espectador, que poco a poco se ve envuelto por la historia que le atrapará durante sus tres horas y cuarto.

Un retrato magnífico

Darabont sabe retratar admirablemente la inhumana rutina de los guardias. En general no se trata de los terribles vigilantes a los que nos tienen acostumbrados otras producciones. Se muestran como buenas personas, gente familiar que simplemente cumple su trabajo con fría profesionalidad. Esa rutina queda patente en los ensayos antes de cada ejecución. Esa «vida-no vida» de los guardias se cruzará con la «no vida-vida» de John Coffey, que tirará al traste todos sus conceptos sobre la maldad y la bondad.

Darabont ha sabido rodearse de un buen elenco de actores masculinos, principales y secundarios, que forman un grupo equilibrado. Un Tom Hanks que sabe elegir sus papeles y que posee ya el don de las grandes estrellas de humanizar cualquier papel. Sin olvidar a Michael Clarke Duncan (John Coffey), que ha conseguido escapar de los papeles que su inmenso físico le tenían destinado.

Ficha Técnica

  • Argumento: basado en la novela de Stephen King
  • Fotografía: David Tattershall
  • Música: Thomas Newman
  • País: EEUU
  • Año: 1999
  • Estreno: 18 de febrero 2000
Reseña Panorama
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Juan Velarde
Escritor de relatos de terror y misterio, y guionista de cine y televisión. Admirador de Ford, Kurosawa, Spielberg y Hitchcock, no necesariamente en este orden