· Para los que amamos la comedia francesa, el estreno de Nuestra vida en la Borgoña, una nueva película de este género con denominación de origen, nos predispone a la crítica positiva.

Lo que nos une

Jean abandonó su Borgoña natal hace diez años. Al saber de la enfermedad terminal de su padre decide regresar para darle el último adiós y reencontrarse con sus dos hermanos, Juliette y Jérémie.

Cédric Klapisch (Las muñecas rusas, Una casa de locos) compone, al compás de las cuatro estaciones, y al ritmo de la crianza del vino, una bella y verdadera historia de arraigo a la tierra y a la familia.

La reunificación familiar, sus conflictos por las herencias y sus reproches alimentados por un rencor de décadas son tema habitual en el cine. El pasado año Xavier Dolan trataba sobre esa realidad tan compartida y universal en Solo el fin del mundo, una cinta con carácter pero alambicada, atormentada y compleja que está en las antípodas de la de Klapisch, más sencilla y positiva. El mismo director reconoce que en el origen de su película está la relación con su propio padre, y que ha intentado afrontar sus propios conflictos a través del personaje de Jean.

Nuestra vida en la Borgoña
Nuestra vida en la Borgoña (2017), de Cédric Klapisch

Para los que amamos la comedia francesa, el estreno de una nueva película de este género con denominación de origen nos predispone a la crítica positiva. La película arranca despertando empatía por lo íntimo de la propuesta; por sus metáforas de vides centenarias de raíces firmes como la familia, de vinos cosechados con dedicación y calma; por sus  paisajes borgoñeses siempre iguales y distintos, maravillosamente fotografiados; por la distribución del argumento alrededor de esas cuatro estaciones.

Y sin embargo -recurramos fácilmente a la jerga del vino- algo ocurre que resulta plano en el paladar cinéfilo, aparte de la traducción prosaica de su hermoso título en francés, «Lo que nos une». No acaba de despertar emociones, no es largo en boca.

Hay en Klapisch un deseo, que ha confesado en algunas entrevistas, de dialogar con el espectador, de explicarle los componentes de su película como si fuera un vino, y eso quizá le resta expresividad y capacidad de conmover. No acaba de definirse entre drama y comedia, entre cine personal y comercial. El guion se estanca en el segundo acto y algunos personajes están solo bosquejados, cosa que perjudica a los conflictos. En definitiva, es una buena película, con matices, pero poco balanceada a la que le falta cuerpo para ser una gran película. Aún así, merece verla.

Ficha Técnica

  • Dirección: Cédric Klapisch
  • Guion: C. Klapisch, Santiago Amigorena
  • Fotografía: Alexis Kavyrchine
  • Montaje: Anne-Sophie Bion
  • Música: Loïc Dury
  • Intérpretes: Pio Marmaï, Ana Girardot, François Civil, Jean-Marc Roulot, María Valverde, Karidja Toure, Yamée Couture, Florence Pernel, Eric Caravaca, Jean-Marie Winling, Tewfik Jallab
  • Duración: 113 min.
  • Público adecuado: +16 años
  • Distribuidora: Avalon
  • Francia (Ce qui nous lie), 2017
  • Estreno: 27.10.2017
Reseña Panorama
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Cristina Abad
Periodista. Máster en Guion, Narrativa y Creatividad Audiovisual por la Universidad de Sevilla