The Queen: Cine exquisito

The Queen | Mueren en París, en accidente de automóvil, la Princesa Diana y su pareja. La Reina Isabel II, que no comparte en absoluto la reacción sentimental del pueblo ante esa muerte, se retira con la real familia al castillo de Balmoral. El nuevo y popular primer ministro, Tony Blair, ante las crecientes críticas del pueblo a la monarquía por su actitud fría y ausente, busca el modo de hacer que la reina rectifique, con la familia real.

Este esquemático resumen se despliega en noventa y siete minutos llenos de delicadezas, pausas y sobreentendidos. Un guión muy minucioso cuenta lo que todo el mundo a estas horas, a estas alturas, sabe; si en el momento de los acontecimientos la pasión, la falta de distancia, la irreflexión, permitió algunas equivocaciones, en este film, mejor, y sobre todo, en este guión, de manera pormenorizada se detallan los elementos del conflicto.

Visualmente, está por un lado el pueblo, que, con imágenes de televisión o de películas periodísticas, nos muestra el tumulto de flores y lágrimas, el clamor de rezos y velas en la noche por el alma, por el recuerdo de la muerta Princesa Diana. Por otro lado -visualmente también- contrasta el silencio y la frialdad de la casa real, de la Reina Isabel II; los diálogos familiares ante el noticiero televisado son breves y escasos, y parecen mostrar su cerrazón afectiva; interiores y exteriores del palacio de Balmoral trazan una distancia enorme con la plaza, en Londres, abarrotada de londinenses fervorosos y fanáticos de Diana, princesa del pueblo por un día…

Otro contraste, visual y humano también, es el que dan Tony Blair y su gabinete. Que a su vez tiene dos vertientes: la política y en el ámbito movido y veloz de su tarea y de sus colaboradores; y la familiar, familiar y política, en su hogar, con su mujer Cherie. Una variedad de escenarios que dan, si no hondura a los hechos -hondura excesiva no la hay en los hechos humanos de los adulterios, de las traiciones de amor, y de los odios familiares si no son tratados, valga la redundancia, con hondura-, sí dan aspectos, lados, visiones distintas, sufrimientos diferentes.

Todos los actores se parecen un poco a sus representados, bien que es en la actuación, que es cegadora, cuando no sólo se parecen sino que son ellos. No hay más personajes de la familia real que esos cuatro citados. Pero es el personaje, trazado en el guión, de Tony Blair, y del actor que lo pone en pie, quien nos irá mostrando la figura de la Reina. Y cuando la cámara empieza a dar protagonismo de primer plano a la actriz, vemos ya el otro lado de la Reina, el mejor.

Así que la película, deliciosa en los diálogos y en el guión, con un toque de limón, armoniosa en el montaje, con una fotografía deslumbrante, con una dirección perfecta y una actuación más que perfecta, si no es diplomática es al menos muy correctamente política.

Ficha Técnica

  • País: Reino Unido, 2006
  • Affonso Beato
  • Lucia Zuchetti
  • Alexandre Desplat
  • Vértigo
  • 97 minutos
  • Jóvenes