Vidas de papel: Heridas abiertas

· Crítica Vidas de papel | Estreno 12 de marzo de 2021.
· Una película sobre obsesiones, heridas infantiles y madres ausentes. Sobre hijos perdidos que buscan padres, y hombres aún más perdidos que buscan hijos.

Se diría que desde que comenzó el siglo XXI Turquía se está tomando muy en serio el tema audiovisual. Y no son solo las series las que triunfan, también son cada vez más las películas que nos llegan del país otomano. Comienzan a ser conocidos y reconocidos fuera de sus fronteras directores como Nuri Bilge Ceylan, Palma de Oro de Cannes con Sueño de invierno (2014) o el turco-alemán Fatih Akin, Oso de Oro del Festival de Berlín con Contra la pared (2004).

Can Ulkay parece abonado a películas con niño. Ya dirigió en 2017 Ayla, la hija de la guerra, ambientada en la Guerra de Corea, que cuenta con espectacularidad y generoso presupuesto la relación paterno-filial entre un sargento turco y una niña coreana. En esta ocasión la propuesta es más humilde en cuanto a valor de producción pero no en cuanto al conflicto del protagonista. Deja atrás Ulkay el drama bélico y se adentra en el día a día de un hombre enfermo, Mehmet, que recorre las calles de Estambul recogiendo cartón. Un tipo amable, todo corazón y riñones, con mucho pasado y poco futuro; y que vive su monótona existencia con desapego hasta  que encuentra algo, o mejor dicho, alguien, que renovará sus ganas de vivir.

Vidas de papel es una película sobre obsesiones, heridas infantiles y madres ausentes. Sobre hijos perdidos que buscan padres, y hombres aún más perdidos que buscan hijos. Todo se muestra sin ser demasiado hiriente, al borde casi de la comedia, haciendo algún escarceo en el sentimentalismo. Tiene un aire dickensiano a lo Oliver Twist. Por momentos conmovedora, se desmadeja sencilla, simpática, pero tiene un final más complejo, siendo menos previsible de lo que parece en sus primeros tres cuartos de metraje.

Una película muy turca en sus formas, con su escena de rigor en los baños turcos, y donde la ciudad de Estambul luce un tanto videoclipera. Can Ulkay tiene una cierta querencia hacia el esteticismo, poniendo colorido donde debería haber negrura y suciedad, y donde hasta los lugares más sórdidos parecen recién barridos. Alejándose del feísmo que podría pedir una historia como esta sobre gente pobre que indaga entre la basura. Porque a Ulkay le interesa más contar una historia de paternidad que de miseria o denuncia social. Y el guion es lo suficientemente inteligente para mostrar la bajada a los infiernos del protagonista como si por lo contrario fuera una subida a los cielos. El director junto con su guionista, Ercan Mehmet Erdem, pone todo sus esfuerzos en no ser discursivo y que su mensaje cale desde la emoción, y que temas como el maltrato infantil impacten en el espectador más con aire de fábula o cuento moral que de panfleto.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Serkan Güler
  • Música: Ömer Özgür
  • Diseño de producción: Vahit Yazici
  • Duración: 96 min.
  • Público adecuado: +12 años
  • Distribuidora: Netflix
  • Turquía (Kagittan Hayatlar), 2021
  • Estreno: 12.3.2021
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Reseña
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Escritor de relatos de terror y misterio, y guionista de cine y televisión. Admirador de Ford, Kurosawa, Spielberg y Hitchcock, no necesariamente en este orden