Las cuatro plumas

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Edición remasterizada de un clásico de aventuras, cosecha del 39, un año memorable con grandes títulos como Lo que el viento se llevó, Tú y yo, La diligencia, El mago de Oz, Cumbres borrascosas y Caballero sin espada.

Las cuatro plumas, dirigida por Zoltan Korda (Hungría, 1895-Hollywood, 1961) y producida por su hermano Alexander, se sitúa en la campaña de Egipto, donde los ingleses se batieron el cobre ante miles de indígenas derviches en los últimos años de la década de los 80 del siglo XIX. Patriotismo, valentía, lealtad, amistad y heroísmo se mezclan en un cóctel que reúne los elementos más característicos del colonialismo británico. 110 minutos de buen cine de aventuras, basado en la novela de A.E.W. Mason, que ha sido llevada al cine en varias ocasiones, la última en 2002, en una versión “desde la otra orilla” dirigida por el paquistaní Shekhar Karppur e interpretada por el mismísimo Heath Ledger.

Harry Faversham (John Clements en una interpretación memorable) es un joven y prometedor oficial británico de legendaria familia militar. Coincidiendo con el anuncio de que su regimiento ha de partir a Egipto, decide abandonar el ejército, una institución que ama y respeta pero que deja de ser atractiva para él. Pensando que es miedo lo que le ha llevado a su deserción, sus tres mejores amigos, oficiales también, y su novia -hija de un militar británico-, le envían una pluma blanca, símbolo de cobardía. ¿Es realmente un cobarde? Ni el propio Harry lo sabe, y decide embarcarse en una aventura que le ayude a ver en su interior y, de paso, limpiar su honor.

Las cuatro plumas se enmarca dentro de un periodo donde las historias sobre el colonialismo victoriano hicieron furor por su exotismo y por el efecto evasivo que producían, potenciado en este caso por la estupenda partitura de uno de los grandes de la música de cine, el también húngaro Miklós Rózsa. Un cine hijo de una época que exalta la ocupación colonial y la bondad del Imperio Británico. La nómina de títulos con predominio del salacot es abundante: La carga de la Brigada Ligera (Michael Curtiz, 1936), Beau geste (William A. Wellman, 1939) Tres lanceros bengalíes (Henry Hathaway, 1935), Revuelta en la India (Zoltan Korda, 1939), Sabu-Toomai, el de los elefantes (Elephant boy, Zoltan Korda, 1937), Bosambo (Sanders of the river, Zoltan Korda, 1935) y Gunga din (George Stevens, 1939) son algunos de los títulos más destacados.

En definitiva, una buena película, dirigida por un antiguo oficial de Caballería imperial austro-húngara, que tiene un enorme interés para los estudiosos de las relaciones entre la recepción y la interpretación de la historia en los relatos populares en formato cinematográfico.