Entrevista con Tom McCarthy, director y guionista de The visitor

Vías cruzadas (The station agent), de Tom McCarthy
Vías cruzadas (The station agent), de Tom McCarthy

Entrevista con Tom McCarthy: “No me gusta la palabra independiente, parece sinónima de cine feo”

Entrevista con Tom McCarthy | Este elegante neoyorquino de cuarenta y tres años y frente amplia es, ante todo, un actor. Lleva casi veinte actuando y ha participado en una treintena de películas y en diversos episodios de importantes series de televisión.

En el año 2003 nos sorprendió dirigiendo y escribiendo la pequeña y extraordinaria The station agent (Vías cruzadas), premiada en San Sebastián y que fue muy bien acogida por el público español. Con The visitor, su nueva producción, repite fórmula: él ha vuelto a escribir el guión y a ponerse detrás de la cámara. Esta película es mucho más elaborada, pero denota la misma inteligencia que la anterior.

Nos recibe con mucha amabilidad, sonriendo, como el anfitrión que es, aunque sea en casa ajena. Nos invita a tomar asiento y empezamos de una manera distendida, que continuará todo el coloquio.

¿Cómo y por qué se produce el paso a la dirección?

Yo estaba escribiendo el guión de Vías cruzadas, y lo veía perfectamente, con todo detalle, y me di cuenta de que resultaría más fácil rodarlo que explicarle a otro mi visión.

«Vías cruzadas» y «The visitor» cuentan historias diferentes, pero en realidad son muy parecidas. Las dos hablan de un personaje atípico y asocial que descubre el valor de la amistad a través de otro personaje, esta vez marginal, y de una mujer especial.

Sí. A un nivel superficial son casi idénticas. Tenemos el mismo esquema y personajes similares. Pero The visitor es mucho más compleja porque tiene otro nivel, el que habla de inmigración, de fronteras y de barreras. Si no hubieran detenido a Tarek, si no hubiera aparecido su madre, y se hubiera tenido que marchar, habría sido la misma película, afortunadamente esas cosas sucedieron.

Entrevista con Tom McCarthy
Richard Jenkins (izquierda) y Haaz Sleiman con Thomas McCarthy en el rodaje de The Visitor

¿Hay algo real en esta película?

Simplemente las muchas visitas que realicé a centros de detención, a ver y hablar a los reclusos. Los diálogos, los momentos emotivos vienen de allí.

Sus actores son siempre sensacionales. ¿Cómo los encuentra?

Cuando escribo pienso en los actores adecuados para el papel. En el caso presente tenía en la cabeza a Richard Jenkins y aHiam Abbas y escribí pensando en ellos. Para los otros tuve que hacer un casting. Tuve la suerte de que desde el principioRichard me dijo que sí, y ello me dio una gran confianza a la hora de desarrollar el proyecto. Todos sabemos lo grandísimo actor que es. Era mi arma secreta y yo me decía, pase lo que pase, tengo a Richard.

¿Qué sintió con la nominación?

Aunque soy escéptico sobre los premios, la noticia fue emocionante y no se me ocurre nadie mejor que Richard para éste. Es un gran actor y una excelente persona. Naturalmente la nominación vino en un momento complicado, con una gran competencia, yRichard es un hombre muy discreto, no hace ruido. Pero fue un honor estar ahí con esos cuatro.

¿Ser actor facilita la dirección de actores?

Para mí, sí. Creo es uno de mis puntos fuertes, entendiendo rápidamente la necesidad del actor; también porque como actor he trabajado con muchos directores diferentes, y puedo ver con facilidad lo que ayuda y lo que no ayuda al actor.

Como escritor y director lleva una trayectoria muy diferente a su carrera de actor, donde ha actuado en todo tipo de géneros, muchos muy comerciales. ¿Qué busca como actor?

Como actor tengo tres prioridades, la primera que me guste la gente con la que trabajo, la segunda que el proyecto sea tan bueno que me diga “no me lo puedo perder”, y la tercera que me ofrezcan muchísimo dinero. No necesariamente en ese orden. Antes de venir aquí estuve trabajando con Phillip S. Hoffman, en la primera  película que dirige. No había dinero en ese proyecto, pero me gustó estar ahí con Phil.

De su primera a su segunda película hay una gran diferencia formal. La primera fue un producto independiente, la segunda es de factura más convencional. ¿Va a seguir manteniendo la libertad?

Hay que decir que no me gusta la palabra independiente, parece sinónimo de feo. Las películas independientes suelen ser feas y oscuras. Yo cuento historias, historias pequeñas, espero que bonitas. Lo que sí espero es que con el éxito y el reconocimiento, conseguir un presupuesto más abultado, pero sin perder la independencia. Para ello también hay que mantener el volumen adecuado, reducido, si el proyecto crece demasiado, en seguida hay mucha gente diciéndote lo que tienes que hacer.

Tres personajes en la primera, tres en la segunda, ¿y la tercera?

Será similar, con otras edades, en otros lugares, pero básicamente serán los mismos temas. Hay autores que siempre exploran los mismos temas, de gente como Bergman, Ozu, Truffaut, y tantos otros se puede decir que cada película es un capítulo del mismo libro. Somos personas, varían los actores, los diálogos, la interacción, pero los temas son siempre los mismos. A mí me gustan las historias sencillas, pero con corazón. No sé por qué.

Tal vez porque usted valora las cosas importantes.

Tal vez.

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