· El guion de Stranger Things 3, que acaba bien, es hábil; la trama sigue dos ejes, el del enemigo soviético y el misterioso del portal; y esa trama es seguida por diferentes grupos.

Neverending Story

Strangers Things batió records. En cuanto se supo que Netflix tenía en su plataforma la nueva temporada de la serie, más de cuarenta millones de entusiastas se engancharon y, naturalmente, vieron todos sus episodios de un tirón -algunos en dos o tres sesiones-, y vuelven a suspirar por más, y lloran esperando la termporada cuarta.

Casi todo lo que se ha dicho sobre las dos primeras temporadas se puede aplicar a los ocho capítulos que nos acaban de presentar: se trata de una serie que se fundamenta en la nostalgia de los años ochenta, también en la estética, muy de Spielberg.  La primera entrega fue una historia completa; la segunda también, ni siquiera se podía considerar una continuación, sino una nueva aventura con los mismos personajes. A la nueva temporada le sucede lo mismo, se trata de otra aventura completa, muy entretenida -con los mismos temas-, llena de acción, de suspense, y, esto es lo fundamental, profundizando con acierto en el desarrollo de los personajes -personajes que son muy queridos por millones de espectadores-, a la vez que tocan la campana de la nostalgia con un descaro envidiable: el momento Neverending Story es antológico.

Ha perdido algo de frescura; es evidente que el público conoce Hawkins, su alcalde, su sheriff -y sus problemas-, su escuela y demás. También es evidente que los niños crecen. Los hermanos Duff convierten esas dos circunstancias en parte de su historia, juegan con la entrada en la adolescencia de estos chicos y sus conflictos personales interesan tanto como las criaturas que salen del portal. Incorporan los últimos estertores de la guerra fría y la rivalidad entre Estados Unidos y la Unión Soviética, también hacen una breve concesión final a lo políticamente correcto.

El guion es hábil; la trama sigue dos ejes, el del enemigo soviético y el misterioso del portal; y esa trama es seguida por diferentes grupos, ya que los componentes de esta numerosa banda -en la que hay que incluir a los adultos, desde  el sheriff Hopper y Joyce hasta la pequeña Erica, hermana de Lucas– reaccionan, cada uno a su manera, a los acontecimientos que ven, y poco a poco el espectador piensa qué debería hacerse, y suele acertar, y crea expectativas, y no defrauda. El enemigo soviético alivia unas tensiones al plantear problemas que puedes resolver por medios normales; la acción, ahora coral, permite abordar los problemas de crecimiento y maduración de cada uno de los jóvenes -y de los mayores-. Globalmente, la historia es más inquietante y oscura que las anteriores, no recomendable para muy jóvenes.

Stranger Things 3 termina, y acaba bien. Pero los hermanos Duff han añadido una coda de media hora que promete, a su manera, que Strangers Things continuará.

  • Creadores: Matt y Ross Duffer
  • País: EE.UU., 2019
  • Dirección: M. Duffer, R, Duffer, Shawn Levy, Uta Briesewitz
  • Fotografía: Lachlan Milne
  • Intérpretes: Millie Bobby Brown, Cara Buono, Jake Busey, Winona Ryder, David Harbour, Finn Wolfhard, Gaten Matarazzo, Caleb McLaughlin, Natalia Dyer, Charlie Heaton, Joe Keery, Noah Schnapp, Maya Hawke, Sadie Sink, Dacre Montgomery, Cary Elwes
  • Duración: 8 capítulos de 50 minutos
  • Emisión en España: Netflix
  • Público adecuado: +16 años

Reseña Panorama
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.