· Como en la primera temporada, Stranger Things 2 apuesta por la nostalgia, los años ochenta se han convertido en una década mágica (a saber por qué).

No es una simple segunda temporada

Se trata de una opinión bastante unánime, la segunda temporada de Stranger Things tiene más de secuela de un largometraje importante, por ejem­plo Alien, que de otra tempo­ra­da de una serie de televisión. Se tra­ta de una historia completa, una nue­va miniserie con entidad propia, con un tema común.

Más de lo mismo

Los hermanos Matt y Ross Duffer te­nían el mismo problema que J.J. Abrams cuando le tocó reanimar La Gue­rra de las Galaxias, lo prin­cipal era no defraudar a un público fiel, conservar todo lo importan­te de la tri­logía original, contar la misma his­toria. En ese capítulo acier­tan ple­namente: seguimos en Hawkins (In­diana) -pueblo que acabará siendo más conocido que Springfield de Los Simpson-, y en los años ochenta. Y los protagonistas son la pandilla que conocemos y queremos, y que evo­luciona muy bien. La histo­ria comienza un año después de aque­lla gran aventura.

Los hermanos Duffer dirigen los dos primeros capítulos y se dan el gustazo de tomarse su tiempo, de hacer de guías del público por el pueblo y ubicar cada elemento: Joy­ce ha conocido a un hombre ade­cuado, un hombre sencillo de buen co­razón; Will sigue en fase de recuperación y tiene pesadillas o visiones del otro lado; Mike continúa des­consolado por la desaparición de On­ce; Dustin y Lucas siguen igual que siempre, y se enamoran a la vez de una chica nueva, recién llega­da al instituto, llamada Maxine y apo­dada Madmax. ¿Y Once? Como que­dó apuntado en las últimas imágenes de la primera temporada, el je­fe de po­licía Hopper la protege.

Stranger Things 2
Stranger Things 2 (2017), de Matt y Ross Duffer

Al mismo tiempo que durante dos ca­pítulos no sucede nada, mejor di­cho, no hay mucha acción, aparecen diversos elementos de un nuevo mis­terio: en el primer capítulo se pro­duce un robo en el que hay implicada alguien como Once; va a ser Ha­lloween y la cosecha de calabazas su­fre una extraña enfermedad; Madmax oculta un misterio, además del de si sustituirá a Once en el equipo; las pesadillas de Will… A partir del ca­pítulo tercero la acción se dispara y, salvo el capítulo siete, todo es satisfactorio, incluido el final.

Nostalgia querida

Como en la primera temporada, la nú­mero dos apuesta por la nostalgia, los años ochenta se han convertido en una década mágica (a saber por qué), los productores cargan la ma­no, además de la banda sonora, en todo comparable a la anterior, las alu­siones son continuas: arcade y videojuegos, Dragon Lair y Dig Dug, Los Goonies, Los cazafantasmas, y tan­tos otros; esta segunda entrega no puede ser original, no puede sor­prender como la primera, pero ex­plota el filón con una habilidad con­sumada.

Stranger Things 2
Stranger Things 2 (2017), de Matt y Ross Duffer

Los chicos de Hawkins -y sus pa­rientes y vecinos-, ya lo hemos dicho, conocen una evolución acer­tadísima: Joyce mejora de una manera notable con ayuda de Bob, quien es una gran incorporación a la historia; Madmax es otro acierto, aun­que tiene más dificultad para lu­cirse; mientras que el jefe Hopper si­gue creciendo a mejor; Dustin y Lu­cas, los más divertidos del cuarteto ini­cial, llevan el peso del equipo, han crecido pero siguen siendo ellos mis­mos, maduran, se interesan por Max, pero como corresponde a su edad, y naturalmente les han dado más tiempo de pantalla que antes. Will tiene un papel más complicado, el chico que fue abducido juega en el registro de terror más que en el de preadolescente, y se luce.
Llama particularmente la atención el modo como los guionistas re­cuperan a Steve, el antiguo y tonto novio de Nancy, que se ha ganado el derecho a ser protagonista.

No todo son aciertos

Hay unas líneas argumentales que no terminan de casar, por supuesto el capítulo siete, bello en sí mismo, no cuadra con el resto de la historia; el hermano de Max también es­tá fuera de lugar; pero todo ello son simples detalles: fundamentalmente hay que decir que si el espectador esperaba algo diferente, esta his­toria no lo da, repite la fórmula que tuvo éxito; se trata de una decisión consciente, ofrecer más y mejor de lo mismo, que es lo que vendió en la primera temporada: amistad, fa­milia, años ochenta, Spielberg, fan­tasía y un sincero homenaje a la serie B en la que se integra con en­tu­siasmo. Y han vuelto a acertar.

  • Creador: Matt y Ross Duffer
  • País: EE.UU. (Stranger Things T2, 2017)
  • Intérpretes: Winona Ryder, David Harbour, Finn Wolfhard, Millie Bobby Brown, Gaten Matarazzo, Caleb McLaughlin, Natalia Dyer, Charlie Heaton, Cara Buono, Matthew Modine, Sean Astin, Joe Keery
  • Duración: 2ª temporada (9 episodios de 50 minutos)
  • Emisión en España: Netflix
  • Público adecuado: +12 años (V)
Reseña Panorama
s
Compartir
Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.