Lunes, marzo 27, 2017
Regreso a casa

Regreso a casa

Yimou empieza muy bien una película que pierde pulso tras el primer acto y no logra evitar el efectismo sensiblero

543
0
Compartir
¿Has visto esta película? ¡Puntúala!
1: Pésima2: Pasable3: Entretenida4: Muy buena5: Obra maestra (3 votos. PUNTUACIÓN de usuarios: 4,00 sobre 5)
Loading...Loading...
portada

· Yimou empieza muy bien una película que pierde pulso tras el primer acto y no logra evitar el efectismo sensiblero

China, años 70

Cinematográficamente hablando, la casa donde nació y creció como artista Zhang Yimou es muy interesante. El director chino de 64 años, después de unas cuantas películas paquidérmicas, volvió a casa en 2010 con la delicada y hermosa Amor bajo el espino blanco, adaptación de una muy popular novela sobre la China maoísta, con una historia de amor bellísima, un poema lírico que sigue a dos jóvenes enamorados que se encuentran en el laberinto dispuesto por un tirano implacable llamado Mao.

Regreso a casa, adaptación de otra novela célebre sobre las terribles heridas que dejó abiertas la purga brutal que supuso la llamada Revolución Cultural en los años 60 y 70, o lo que es lo mismo, la deportación a campos de trabajo de millones de personas por la paranoia de un tarado y sus secuaces, decididos a que nadie pensase, que para eso ya estaban ellos, educadores infalibles.

La película cuenta con una idea bastante buena pero el guion que desarrolla esa idea es deficiente. Empieza muy bien, con una presentación de personajes poderosa, fotografiada con mimo. Gong Li vuelve a brillar en el cine del que fue emperatriz en los años 90.

Cuando el espectador se ilusiona pensando que va a ver algo parecido a Qiu Ju, una mujer china, Vivir, Ni uno menos o El camino a casa, la película se atasca y bordea el melodrama diseñado para emocionar por la via fácil, con recursos mediocres como una música muy desafortunada y subrayados sonrojantes.

Varias secuencias excelentes confirman que Yimou podría recuperar el nivel de sus obras maestras. En Regreso a casa sobra metraje y la parsimonia reiterativa del relato revela impotencia para encontrar la forma de contar adecuadamente algo tan conmovedor, sin caer en la sensiblería. Con un tema similar, el japonés Yôji Yamada voló altísimo en una de sus muchas exquisitas películas, Kabei, nuestra madre.

No hay comentarios