Duplicity: Un divertimento, ni más ni menos

Sí, de acuerdo; lo que cuenta Duplicity nos lo han contado mil veces. El neoyorquino Tony Gilroy (Michael Clayton) rueda una comedia romántica protagonizada por dos antiguos espías que se han pasado al sector privado que parece confeccionada a partir de retales de otras películas; un poquito de tournée-Bourne (que para eso la escribió el propio Gilroy), algo más de la saga Ocean’s (más twelve que ninguna) y unos gramos de Mr & Mrs Smith.

Todo un poco light –que para eso es imitación- y presentado a trompicones y con flashbacks inoportunos. Como cinta de acción no convence porque no hay apenas, la trama de espionaje es tan enrevesada como mal construida y a la comedia romántica le falta un hervor…

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Pero como divertimento -que es lo que ha querido rodar Gilroy– funciona. Duplicity entretiene y parece que no pretende otra cosa. Julia Roberts y Clive Owen hacen buena pareja aunque no sea en el papel de sus vidas, Giamatti y Wilkinson pueden con lo que les echen, hay réplicas ingeniosas y en la piazza Navona queda bien cualquier toma que se ruede.

Otra cosa es que con 75 millones de dólares, semejantes localizaciones y un cuarteto de actores como el de Duplicity no se pueda hacer algo más que una cinta entretenida.

Ficha Técnica

  • EE.UU., 2009
  • Robert Elswit
  • John Gilroy
  • James Newton Howard
  • Universal
  • 125 minutos
  • Jóvenes
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