El buen alemán: El cuarto hombre

Berlín, 1945. La ciudad está en ruinas. Por todas partes se ven uniformes norteamericanos y rusos. La guerra ha terminado en Europa pero continúa en el Pacífico. Estamos en vísperas de la conferencia de Postdam, que decidirá el futuro del mundo; la policía está en plena caza de criminales de guerra nazi para llevarlos a los tribunales. Jake Geis­mar, corresponsal de guerra del ejército de EE.UU., llega a Berlín para cubrir la conferencia. Sin proponérselo, su corrupto chó­­fer le ayudará a encontrar a una persona que conoció tiempo atrás y le empujará a una investigación que inquieta a alemanes, norteamericanos y rusos por igual.
Steven Soderbergh no es como los de­más cineastas. La adaptación de una novela situada en Berlín en 1945 le permite rodar un homenaje en condiciones a los gran­­­des del cine negro en general, y a Jacques Tourneur (Berlín express) y Bi­lly Wilder (A foreing affair) en particular, y además realizar algún experimento innovador, como combinar imagen de archivo con imagen nueva, rodada en blanco y negro, con cámaras de época. El resultado es interesante, bonito incluso, pero deja insatisfecho.

Soder­bergh, alterando el tono narrativo con dosis de crudeza contemporánea, ha logrado reproducir con precisión el envoltorio de aquellas películas, pero no ha capturado su alma, su esencia; se diría que la preocupación por respetar todo el sistema de producción, fotografía y decorados le ha bloqueado a la hora de desarrollar la his­toria. El espectador sigue El buen alemán con interés, admirando el realismo de época, recordando tal vez viejos filmes en los que se veía exactamente lo mismo, y luego sigue las peripecias de Clooney, de la Blan­chett (muy preocupada tal vez por evocar a la Dietrich) y de algunos más, sin que le importen demasiado.

El director de Solaris ha debido descubrir, para su desgracia, que la película no gana al hacer un discurso político más atrevido del que se hacía en la inmediata posguerra, y que a pesar del rigor histórico de los comentarios, ese cinismo tiene sabor contemporáneo. Y basta de puntos «negros». La cinta es interesante, agradable y, para los fans del cine negro clásico, un regalo.

Ficha Técnica

  • País: EE.UU. (The Good German, 2006)
  • Fotografía: Peter Andrews
  • Montaje: Mary Ann Bernard
  • Música: Thomas Newman
  • Duración: 105 m.
  • Público adecuado: Adultos
  • Distribuidora: Warner
  • Estreno en España: 02.03.2007
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Reseña
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Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.