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Sospechosos habituales

El elenco de actores es el fruto de un casting perfecto. Todos crecieron pero especialmente Kevin Spacey.

País: EE.UU., 1995 Dirección: Bryan Singer Guión: Christopher McQuarrie Fotografía: Newton Thomas Sigel Montaje y Música: John Ottman Intérpretes: Kevin Spacey, Gabriel Byrne, Chazz Palminteri, Benicio del Toro, Stephen Baldwin, Pete Postlethwaite, Kevin Pollak, Suzy Amis Duración: 105 m. Distribuidora: Warner

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Ha tardado bastante tiempo en recuperarse en DVD esta magnífica película ganado­ra de dos Oscar en 1994 (mejor guión y me­jor actor secundario para Kevin Spa­cey). Con el paso de los años no deja de sor­prender esta opera prima de un director tan irregular como Bryan Singer (X-Men, Superman returns, Valkiria) y un guionista tan desconcertante como Christopher Mc­Quarrie (Secuestro infernal, The tourist). Nunca han vuelto a estar tan inspirados como en esta película tan negra como in­teligente.

El elenco de actores es el fruto de un casting perfecto. Todos crecieron pero especial­mente Kevin Spacey, que no tardó en re­cibir numerosas ofertas de trabajo en gran­des películas como Seven, L.A. Con­fi­den­tial o American beauty (por la que ganó su segundo Oscar).

La película ha crecido con el paso de los años gracias a la constante incertidumbre que genera en el espectador, muy bien conse­guida con los planos-secuencia de Sin­ger, la tenebrista fotografía de Newton Tho­mas Sigel y la inquietante banda sono­ra de John Ottman. Todo esto hace que sea fá­cil incluir a Sospechosos habituales en la lis­ta de los thrillers más interesantes de las úl­timas décadas.

La edición DVD coleccionista incluye varias en­trevistas que ayudan a descifrar el comple­jo mecanismo narrativo que hace que la pe­lícula funcione como un reloj. Es interesan­te sobre todo escuchar las explicaciones so­bre cómo se cuidó la dirección artística y la definición de los personajes. Todo ello tie­ne un sentido dentro de una espiral narra­tiva muy ingeniosa, culminada con una de las mejores frases finales de los últimos años en el cine: «El mejor truco que inventó el demonio fue convencer al mundo de que no existía».