Un crimen en el paraíso: Peleas cómicas

Grita la señorita Julia a Juan en una obra de Strindberg: «cómo me gustaría ver tu sangre, ver tus sesos ahí sobre el tajo… creo que podría utilizar tu cráneo como vaso, me gustaría hundir los pies en tu corazón asado». Ese mismo odio es el motor que mueve, en Un crimen en el paraíso, a la despiadada Lulú contra su marido Jojó. Sentimiento que, progresivamente, se volverá recíproco. Y es que (sin llegar a tales extremos), ¿a quién no le desespera alguna vez la convivencia hasta el punto de perder los estribos?

Un crimen en el paraíso, de Jean Becker
Un crimen en el paraíso, de Jean Becker

A diferencia del dramaturgo y de los telediarios, Sacha Guitry opta por un enfoque cómico (muy cómico) para contar la infernal vida de este matrimonio residente en El Paraíso. En efecto, los dos entrañables calificativos con los que arranca el guión despiertan las primeras carcajadas del público. Y a partir de ahí se va dibujando un ritmo in crescendo de comedia, que encuentra sus puntos álgidos en la visita de Jojó a un abogado peliculero y en la ingeniosa secuencia del juicio. La hábil cámara de Becker (Elisa, La fortuna de vivir) busca nuestra risa en las reacciones de los personajes, en sus gestos; los contraplanos del fiscal son el mejor ejemplo de este humor cercano, sencillo y sincero.

Alguno pensará que tanta risa en un tema tan serio como los malos tratos es frivolizar. Quizás el final del filme lo haga. Pero obviando esta polémica asegurada, hay que alabar los fluidos y continuos cambios de tono: cómo se nos borra la sonrisa al oír al gran Jacques Villeret (La cena de los idiotas) explicar por qué están «obligados a vivir juntos»; cómo se nos ablanda el corazón al verle tan feliz con sus sellos, su pequeña ilusión de cada día; cómo nos inunda la tristeza con una sola nota musical.

 

Ficha Técnica

  • País: Francia (Un crime au paradis, 2000)
  • Fotografía: Jean-Marie Dreujou
  • Música: Pierre Bachelet
  • Estreno en España: 8 de julio de 2012