X: Despejando incógnitas

El guionista Luis Marías se pone por primera vez tras la cámara para dirigir. Y lo hace con una historia heredera de los clásicos del cine policiaco. Marías además escribe el guión y lo construye con un armazón lleno de tópicos del cine negro: un policía violento y alcohólico, una chica a la que proteger, un jefe mafiosillo rodeado de matones… Esta acumulación de tópicos llega a ser hasta ambiental: el insoportable calor que soportan los protagonistas tiene su parangón en la lluvia incesante de Seven o en el huracán de Cayo Largo.

Es un buen montón de lugares comunes los que soporta la película, pero Luis Marías los trata con desparpajo, sabiendo engranarlos bien en su aplicación a nuestra actualidad sin caer, eso sí, en los tópicos del género negro españolizado. Porque en España hasta hace muy poco historias como ésta se irían hacia lo cutre o lo falsamente postmoderno. Con detectives privados falsísimos o llena de desnudos de esos que las actrices que las protagonizan sólo les cabe poner cara de póker mientras sueltan aquello tan ridículo de: «si lo exige el guión». Pero dicho esto de los tópicos diré que éstos no me parecen negativos, sino una forma de introducir al espectador en el mundo de escritores como Dashiell Hammet o de películas como Chinatown.

Un policía investiga el asesinato cometido en una peluquería. Todo apunta a él. Es el principal sospechoso aunque él no recuerde nada de lo que hizo la noche del crimen. Estas son las premisas de las que parte Marías y que resuelve con soltura. La película cuenta las investigaciones del policía y como se va cerrando sobre él el cerco. El guión es ajustado, aunque en ocasiones los acontecimientos avanzan demasiado por el diálogo y al final la resolución es demasiado hablada. Como guionista Marías trata de explicarlo todo, cerrando todas las tramas. Y ha tratado con respeto a sus personajes dándoles a todos sus motivos y razones, llegando a caer incluso en alguna que otra escena de las que Sidney Lumet llamaba jocosamente «escena del patito de goma». Consiste en la clásica explicativa de por qué un personaje actúa de una manera determinada. Lumet odiaba dichas escenas, y para ilustrarlo, ponía el ejemplo de una en la que nos enteramos de que un personaje se había hecho un peligroso asesino de mayor porque de niño le habían robado su patito de goma.

X, de Luis Marías
X, de Luis Marías

Antonio Resines cumple con oficio aunque da cierta sensación de no encontrarse cómodo en esta ocasión lejos de la comedia. En los secundarios hay de todo. Hay quienes dan empaque a todo el producto y quienes bajan el nivel.

Esperanza Roy, tan difícil de ver en el cine, está espléndida como una mujer de escasa moral y muchas ambiciones. María Adánez no sale bien parada del todo, le falta algún que otro hervor a su interpretación, aunque en su defensa diremos que sobre ella recaen las escenas más difíciles. Antonio Dechent está más creíble en un personaje que con facilidad tiende a estereotiparse, y últimamente lo vemos saltar continuamente de un lado a otro de la ley en papeles de policía o delincuente.

Federico Ribes busca una fotografía cálida que remarque el bochorno del verano madrileño, y la excelente producción ejecutiva de César Benítez y del director artístico Eduardo Hidalgo han tratado la historia sin complejos, sin buscar un Madrid ultramoderno ni la España cañí. Lo menos logrado es la música que disipa más que concentrar la acción, y hace que el espectador se fije excesivamente en ella. En los momentos de tensión uno siente que la música no es la adecuada.

Ficha Técnica

  • Música: Paco Musulen, Luis Elices
  • Fotografía: Federico Ribes
  • Montaje: Fidel Collados
  • País: España
  • Año: 2002
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Reseña
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Juan Velarde
Escritor de relatos de terror y misterio, y guionista de cine y televisión. Admirador de Ford, Kurosawa, Spielberg y Hitchcock, no necesariamente en este orden