Enrique García, director y coguionista de 321 días en Michigan
Enrique García, director y coguionista de 321 días en Michigan

Enrique García: «La cárcel es una institución muy diferente a la que el propio cine nos tiene acostumbrados»

Después de casi una década dedicada al cortometraje, el malagueño Enrique García sorprende con 321 días en Michigan, una brillante opera prima.

No debe ser fácil hacer una película carcelaria sin pisar terrenos trillados por Celda 211, Un profeta, el cine norteamericano… ¿Tuvo esa presión de intentar hacer algo diferente?

Enrique García/ La clave de la historia fue visitar de forma fortuita la cárcel y esperar todos esos clichés acerca de la seguridad y lo grisáceo. Finalmente descubrí que es una institución muy diferente a la que el propio cine nos tiene acostumbrado. Esa sorpresa se convirtió en inquietud y en ganas de narrar la cárcel que había conocido y que tanto me había descolocado.

¿Cómo se le ocurrió el título de la película?

Enrique García/ El cortometraje original que dio paso al lar­go­metraje se llamaba Tr3s razones… ¡pero es que en aque­lla historia había tres razones! Aquí cambia­ba to­do, los motores de los personajes, sus intencio­nes… Des­cubrimos que la Universidad en EE.UU. que tiene el mejor master de Economía y Empresa es­taba en Ann Ar­bour, Michigan. Por lo que baraja­mos títulos en plan «Un año en Ann Arbour», lo que era una locura al pronunciarlo. Decidimos concretar con Michigan y poner en números ese casi año que te­nía que pasar. Así surgió también el número de 321, que es casi un año y por separado es una cuen­ta atrás.

Consigue un nivel interpretativo muy creíble con actores que apenas habían participado en cortometrajes. ¿Cómo fue el casting y el trabajo con los actores?

Enrique García/ Hubo casting para algunos personajes secundarios, pero el cuarteto protagonista ya estaba en el cortometraje Tr3s razones. Chico, Héctor y las dos Virginias eran artistas a los que ya conocía por haber trabajado con ellos en cortos o en teatro. Salva Reina fue una propuesta de Isa, superfan de sus monólogos. Le vi en teatro y dos días después estaba en su oficina proponiéndole el papel. Él buscaba la cámara oculta.

Desde el principio intentamos huir de la artificialidad y la pose. Tener a funcionarios y a presos rea­les co­mo figurantes fue un soporte brutal, ya que an­te la du­da teníamos unos asesores directos a los que consultar. Imagínate la satisfacción como direc­tor ver que en Málaga formamos parte del palmarés con dos Bizna­gas ex-aequas para Héctor Medina y Sal­va Reina, acom­pañando a Elena Anaya, Juan Die­go o Yolanda Ra­mos. También es una satisfacción leer que incluyen a nuestra protagonista Virginia de Morata en las listas de posibles can­didatas al Goya a la mejor Actriz Re­velación.

En su película sorprende una vida carcelaria más humana y menos truculenta de la que estamos acostumbrados a ver en el cine. ¿Cree que refleja la realidad? ¿Cómo fue la labor de documentación con su coguionista?

Enrique García/ Esa fue la parte que más me sorprendió de todo el proceso, descubrir la prisión como institución y centro de reclusión y rehabilitación en la sociedad de los internos. También sorprendía que ya no había “cacos” como los de los 70 y los 80 tipo “kinkis”. Había de todo, gente de barrio bajo, de distintas etnias, interno de polito de marca, y todo se basa en una convivencia civilizada con los funcionarios. Supongo que el interno de ahora es más consciente de las cosas que pierde cuando está en reclusión: la familia, la tranquilidad de ir y venir. Isa Sánchez y yo echamos largas jornadas en la Prisión de Alhaurín de la Torre en Málaga. Ángel Herbella, su director, nos concedió permisos para que pudiéramos ir desde las 7:00 am, hasta las 21:00 pm.

Fernando Velázquez es uno de los grandes compositores de nuestro país. ¿Cuál fue la palabra mágica que utilizó para que participase en su película?

Enrique García/ La palabra mágica que le dije fue «no puedes hacer la música de esta película, no tenemos dinero para pagarte». Y Fernando, como vasco que es, me llevó la contraria. Esta anécdota es cierta, pero llegamos a este punto porque Fernando y yo nos conocíamos de congresos de bandas sonoras. En 2010 yo fui a Úbeda con Pasión Vega que interpretaba el tema final del cortometraje original. Fernando vio la actuación y el cortometraje y me felicitó por lo mucho que le había llegado la voz de Pasión y la historia de Tr3s razones. Nunca perdimos el contacto y cuando rodé la película quedamos para que me diera su opinión. El filme tenía muchas canciones pero no música, y cuando se ofreció fue un acierto completo, con una composición muy sutil. Fernando consiguió dar un empuje y un peso enorme a las emociones de mis personajes. Y como colofón compuso un tema original que interpreta de nuevo Pasión Vega. Es un tema precioso, como un rezo. Me gustaría escucharlo en la Gala de los Goya porque se lo merecen.

¿Han hecho algún pase de la película con presos rea­les?

Enrique García/ Dos días después del exitoso estreno en el Tea­tro Cervantes, dentro del Festival de Málaga, fuimos a la prisión de Alhaurín a proyectarles la película. La aco­gida fue espectacular, comentamos en el salón de ac­tos las secuencias con los internos y algunas frases tre­mendas que se dicen en la película, y veías en sus ros­tros cómo se habían identificado con los personajes. Fue­ron presos que reían y lloraban durante la proyección al igual que lo que ellos viven a diario.

Al cine español le cuesta un mundo sacar adelante un proyecto económicamente, pero cada vez hay mejores películas y más taquillazos nacionales. ¿Cuál es su punto de vista sobre esta aparente incoherencia?

Enrique García/ Eso es un tema que precisa un respuesta mucho más compleja. Los cineastas tenemos la educación, la formación y la fuerza para poder hacer películas de calidad, con temas de mayor interés y con una factura competitiva. El problema está en el laberinto burocrático y financiero en el que entra la producción de una película cuando quiere ver la luz. Largo, nublado y tedioso. Hay que mantener las energías muy en alto ante tanto chaparrón. Las condiciones no son las más adecuadas, pero el talento sale a flote.

321 días en Michigan (2014)
321 días en Michigan (2014)

¿Su próximo proyecto? ¿Cine o televisión?

Enrique García/ Pues vamos a seguir intentando la locura de rea­lizar nuestro segundo largometraje desde Málaga, pro­tagonizado por José Coronado y Juanma Lara. Se ti­tula Noche de brujas, y es un thriller de acción que pro­duce PuraEnvidia Films a través de Habacuc Rodrí­guez, productor ejecutivo de 321 días en Míchigan y co­productor del cortometraje original Tr3s razones, en co­producción con una productora rusa. Estamos en fa­se de financión, por lo que es muy probable que “cole­mos” un proyecto de largometraje de presupuesto más “ajus­tado”.

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