La princesa Mononoke

· “Ha sido muy estimulante resolver este puzle, seguir las pistas, enlazar las ideas”

La princesa Mononoke es tu segundo libro sobre Hayao Miyazaki des­pués de publicar El mundo in­vi­sible de Hayao Miyazaki, ¿qué te decidió a abordar de nuevo su obra?

La princesa MononokeLaura Montero/ La verdad es que la iniciativa surgió desde la edi­torial Héroes de Papel. Querían ha­cer una colección que analizara, a partir de obras monográficas, las dis­tintas películas de Ghibli y me in­vitaron a participar. Me pareció un pro­yecto muy interesante y acepté enseguida; además, he tenido la opor­tunidad de investigar sobre mi lar­gometraje favorito de Miyazaki: La princesa Mononoke.

En tu libro anterior ya analiza­bas pormenorizadamente el trabajo de Hayao Miyazaki. ¿Te habías dejado cosas en el tintero que querías contar a los lectores?

L. M./ Podría decirse que sí y que no. Con El mundo invisible hice un es­tudio sobre su obra como un conjunto, en la que todo está interconectado y forma parte de un universo más o menos definido, por más que me detuviera en determinados as­pectos de filmes concretos. Con es­te libro me he centrado en exclusiva en Mononoke. Si tengo que poner en una balanza qué aporto con es­te volumen que no apareciera en el anterior, creo que podría asegurar que entre un 80% y 90% de lo que cuen­to no estaba en mi investigación anterior.

“Con El mundo invisible hice un es­tudio sobre la obra de Miyazaki como un conjunto, en la que todo está interconectado en un universo más o menos definido”

¿Cuál ha sido tu enfoque para es­te libro?

L. M./ La estructura estaba definida de antemano. En la colección par­ticipamos tres autores: Marta Gar­cía Villar, Manu Robles y yo. En­tre los tres creamos un esqueleto que fuera fijo pero que nos diera la li­bertad de enfocar cada libro respetando nuestro propio estilo. En mi ca­so concreto hablo de los orígenes, de las influencias, de los temas que abor­da Miyazaki, del proceso de pro­ducción o, por ejemplo, de la traducción del guion, que fue todo un pe­riplo desde la contratación de Neil Gaiman en Estados Unidos has­ta la última versión corregida de eOne.

La princesa MononokeEl libro incluye de hecho una en­trevista con Ayako Kishi, la traductora de esta última edición en DVD.

L. M./ Efectivamente. La princesa Mononoke tuvo unos problemas de traducción muy importantes, en­tre otras cosas debido a la comple­ji­dad de lo que se narra, y me pare­ció muy interesante contar con la per­so­na que pulió muchos de los erro­res de las versiones precedentes. Ade­más, el libro también cuenta con una interesantísima entrevista con Mitsunori Kataama, uno de los cua­tro diseñadores de efectos visuales digitales. Este punto también me pa­reció clave, ya que para este filme se creó por primera vez en Ghibli un departamento de animación digital.

Hablando de aportaciones externas, el libro también cuenta con un prólogo del director de ani­mación Tomm Moore, ¿cómo sur­gió esta colaboración?

L. M./ La obra de Tomm Moore me ha fascinado desde que viera El se­creto del libro de Kells. Desde una pers­pectiva irlandesa, su cine tiene mu­chos puntos en común con la obra de Miyazaki, sobre todo en su an­helo de recuperar la tradición fol­cló­rica a través del cine de animación. Me pareció que él podría ser el me­jor prologuista para un libro sobre La princesa Mononoke, y tuve la bue­na suerte de que fuera tan amable de aceptar mi invitación.

“La princesa Mononoke tuvo unos problemas de traducción muy importantes,
en­tre otras cosas debido a la comple­ji­dad de lo que se narra”

Para terminar, me gustaría que nos contaras cómo ha sido el proceso de elaboración del libro.

L. M./ Pues ha sido un proceso du­ro y muy intenso (risas). Una de mis mayores virtudes o peores de­fec­tos, según como se mire, es que soy muy perfeccionista; para abor­dar una investigación necesito saberlo todo. Debo confesar que an­tes de empezar no era consciente de la infinidad de pequeños detalles que inspiraron a Miyazaki pa­ra crear esta película. Por un lado, ha sido muy estimulante resolver es­te puzle, seguir las pistas, enlazar las ideas; pero por otro ha sido bas­tante arduo porque algunas de las referencias ofrecidas por Hayao Miyazaki son muy vagas y difíciles de lo­calizar.

Sin embargo, creo que el esfuerzo ha merecido la pena, y que los lec­tores se van a sorprender y van a descubrir muchos aspectos nuevos de La princesa Mononoke.