· El director francés charló con Fernando Gil-Delgado sobre Regreso a Ítaca.

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Cineasta de Rostro Humano

Se dice que la cara es el espejo del alma, Laurent Cantet además se retrata en sus películas, también físicamente: sus rasgos apuntan severidad, pero al final vence un toque amable; tal vez la edad -tampoco tanta, tiene 54 años-, los haya suavizado.

En sus películas se advierte una evolución similar, en El empleo del tiempo, o en Recursos humanos, el rostro humano chocaba, a veces dolorosamente, con el deber de las ideas. En títulos posteriores las ideas ceden ante la humanidad. Tomo nota mental para preguntarle sobre esta posible evolución mientras me acerco a él, luego no necesitaré acordarme ya que él mismo, al hablar de los protagonistas de Regreso a Ítaca, saca a relucir el tema.

Desde el principio decido obviar el tema de la política, de la revolución cubana, Castro y el castrismo, por eso empiezo con una afirmación que es una pregunta: la película habla de Cuba y de cubanos, pero creo que no sólo habla de ellos, me da la impresión de que también habla de nosotros, de dos generaciones, de ideales, de desengaños.

«Sí, para mí la historia es cubana pero también es universal, y yo me reconozco en esos personajes, en su idealismo de jóvenes, creo que he descrito una generación que tiene sesenta años y que se da cuenta de que se le ha pasado el entusiasmo por esos ideales; creo que somos muchos en este mundo que podemos compartir esa experiencia; eso es lo que me atrajo de ese proyecto, y por esa misma razón, aunque soy extranjero, me consideraron apto para rodarlo en Cuba.» Luego añade con orgullo «Uno de los elogios más bonitos que han hecho de esta película lo hicieron directores cubanos, me escribieron diciendo que adoptaban la película y la consideraban película cubana».

Tiene enjundia esto del ambiente y la cubanidad de una película realizada por un francés cuyo dominio de la lengua española es imperfecto. Entender la realidad de Cuba y de sus gentes es algo difícil, pero Laurent Cantet lo ha conseguido a pesar de todo. Rodó allí una de las historias que componen esa obra irregular llamada 7 días en La Habana, y ahora ha realizado una gran película. Le pregunto cómo logró escribir esa historia, con todas las dificultades que ello supone, también de lenguaje. Sonrió y dijo que fue un trabajo enorme, pero muy satisfactorio, y que además «Leonardo Padura es un excelente escritor, (ya trabajó con él en 7 días en La Habana), y ha compuesto unos diálogos magníficos».

Hay que darle la razón, los diálogos son dignos de una buena obra de teatro, de hecho recuerdan a algunos del mejor Buero Vallejo, y los cinco actores los interpretan con una convicción extraordinaria.

Se deshace en elogios, merecidos, a Jorge Perugorría, Pedro Julio Díaz Ferrán, Isabel Santos, Néstor Jiménez, Fernando Hechevarría, todos ellos conocidos en las tablas, los dos primeros también con una amplia carrera cinematográfica a sus espaldas. «Me esforcé en crear unos personajes llenos de ira, de frustración, me pude dar cuenta de que los actores se identificaban con ellos y paulatinamente se proyectaban en ellos, de alguna manera parecía que estaban haciendo una radiografía de su propia existencia, se implicaron de una manera extraordinaria y hasta sufrían; uno de ellos, Tania, es un personaje totalmente negativo, Tania está completamente resentida, lo ha perdido todo, hijos, amigos, está amargada. Hay que tener en cuenta que es muy difícil para una actriz, aceptar un papel tan poco amable hubo que trabajar mucho con Isabel Santos. El rodaje alcanzó niveles de catarsis» y se ríe levemente al recordarlo.

Apenas queda tiempo, digo simplemente «la música» y se dispara: «Me alegra que lo mencione, es una maravilla, y es esencial para una película que transcurre toda entera en un espacio reducido, en una terraza. Tiene elementos nostálgicos, ayuda a entender y situar a los personajes, su historia, y también a ambientar el momento concreto».

Antes de separarnos hago un chiste «¿Cómo puede alguien en Francia escapar a la influencia de Luc Besson?»
Responde en broma, pero en serio «En primer lugar no vamos a ver sus películas, después manejamos proyectos de presupuesto reducido que realmente nos interesan».

Fernando Gil-Delgado

Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.