Buenas noches, y buena suerte

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Buenas noches, y buena suerte

Dirección: George Clooney Guión: G. Clooney, Grant Heslov Fotografía: Robert Elswit Montaje: Stephen Mirrione Música: Allen Sviridoff Intérpretes: David Strathairn, Robert Downey Jr, Patricia Clarkson, Ray Wise, Frank Langella, Jeff Daniels, George Clooney, Tate Donovan Distribuidora: Manga

EE.UU., 2005. Estreno en España: 10.02.2006

1953, Murrow vs. McCarthy

Buenas noches, y buena suerte es una exposición fílmica, concentrada y rotunda, en contra de la situación inquisitorial generada por el senador Joseph McCarthy en los primeros años cincuenta en EE.UU. Con la perspectiva que otorga el análisis y la distancia histórica, George Clooney focaliza el asunto de la película en un único y estricto punto de vista, el de Edward R. Murrow que, dentro del universo concreto de la CBS, arremete, a través de su actividad periodística contra la disparatada actuación de la Comisión de Actividades Anti­ame­­ricanas.

La denuncia de la situación generada por el senador de Wisconsin en el programa de televisión See it now se convierte en un enfrentamiento abierto entre Murrow y McCarthy que, a su vez, afecta también al equipo que trabaja con él. Clooney apuesta por una trama que forma el eje central de la película, sustentada magistralmente por el trabajo interpretativo de Da­vid Strathairn, y a través de la cual el resto de personajes, entre los que sobresalen los interpretados por Patricia Clarkson, Ray Wise, Frank Langella o el propio Clooney (adecuado en un segundo plano), se convierten en una peque­ña anécdota de lo que ocurre en los estudios de la CBS.

El problema de la potente trama de Murrow y su equipo vs. McCarthy es la inminente llegada de la acción. Es decir, antes de que el espectador haya establecido empatía con los personajes protagonistas, los elementos dramáticos de la trama hacen su aparición en detrimento de la emoción que alcanzaría después de un mínimo desarrollo de estos personajes y de su contexto.

Una apuesta arriesgada que tiene que ver con la concepción de la película (rodada en seis semanas) como una historia puntual y pequeña. Y es que el director utiliza un filtro televisivo don­de las referencias dentro del mundo audiovisual, lo diegético y la utilización de archivo real hacen que la repercusión histórica de lo ocurrido no sea un tema en sí mismo. De este modo, Clooney apuesta por un ambiente pretendidamente claustrofóbico dentro de los despachos, salas de realización y sets de la CBS, poniendo así en un segundo plano (y casi inexistente) lo que ocurre fuera de la cadena. Le acompaña la elección acertada del B/N, una elegante planificación, una buena fotografía y una estructura inspirada en el Hollywood clásico, marcada además por pausas musicales que ambientan y hacen que la película respire con unos ritmos jazzísticos.

La estrategia política, la actividad ética, la defensa de los derechos y de las libertades y la influencia del medio televisivo confluyen en una historia que delega su peso narrativo en los verdaderos discursos de Murrow. Buenas noches, y buena suerte adquiere una profundidad que deja posos en el espectador (cosa que no llegaba a alcanzar Confesiones de una mente peligrosa), entendiendo que lo defendido mantiene vigencia y actualidad y haciendo de esta segunda película como director de George Cloo­ney todo un acierto.