El sueño eterno

El detective privado Marlowe es contratado por el general Sternwood para aclarar la súbita desaparición del marido de su hija mayor. La investigación remueve la basura.

El sueño eterno (1946), de Howard Hawks
El sueño eterno (1946), de Howard Hawks

El sueño eterno | El detective privado Marlowe es contratado por el general Sternwood para aclarar la súbita desaparición del marido de su hija mayor. La investigación remueve la basura.

Hawks llevó al cine la mejor novela de Raymond Chandler, el número uno de la novela negra con permiso de Hammett (qué buena novela Cosecha roja, anímense, tienen toda su obra editada en Alianza a precios populares). Para hacer el trabajo, Hawks aprovechó que en nómina de la Warner estaba un tal Faulkner, y logró un guión excepcionalmente bueno.

Basta ver el comienzo de la película (y leerlo en el libro, me permito recomendar) para entender que la novela negra es lo más parecido a un guión cinematográfico y lo más fácil de llevar al cine que hay a lo largo y ancho de la literatura. La escena del detective que espera ser recibido por el paralítico potentado y conoce a la menor de las hermanas es tan brillante que lo demás es seguir en esa línea.

Bogart y Bacall volvieron a coincidir después de haberse gustado y de gustar a todo el planeta en Tener y no tener, del 44 y también de Hawks, menudo acaparador. La tercera y última sería Cayo Largo, en el 48. El sueño eterno, como todo lo de Hawks, tiene un ritmo estupendo y una factura envidiable.


El sueño eterno

The Big Sleep, USA, 1946 Director: Howard Hawks Guión: William Faulkner, Leigh Brackett, Jules Furthman  Intérpretes: Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Martha Vickers  110 min.  Warner