Atlantis: Disney se zambulle

Con abundantes préstamos de Laputa, el castillo en el cielo de Miyazaki o Nadia, el secreto de la piedra azul de Hideaki Anno, la Factoría Disney estrena su última producción. Bajo la premisa de renovarse o morir, Disney ha emprendido un nuevo rumbo en su navegación. El comienzo de Atlantis es apabullante y establece las premisas del film: entretenimiento y acción trepidante.

Una civilización queda destruida y sumergida bajo las profundidades. Atlantis (nuestra Atlántida de toda la vida) había conseguido la perfección (longevidad, medicina, tecnología…) pero su soberbia dio origen al castigo divino. Siglos después, un intelectual, el patoso Milo Thatch, intentará descifrar la clave que permita localizar Atlantis. Un peculiar grupo de exploradores, acompaña a Thatch, dando lugar a una amalgama de tipos y caracteres, que dan lugar a situaciones divetidas. La cínica y amargada Sra. Packard y el apestoso Molière son los mejores secundarios.

Además de la notable construcción del personaje principal, la cinta tiene otras muchas virtudes en la parcela de la ambientación, como la invención de un lenguaje (atlantean), la deslumbrante arquitectura de Atlantis, la presencia del temible Leviathan (la fiera marina que la custodia), los imaginativos Stone Fish (naves utilizadas por los habitantes de Atlantis)… Una bellísima planificación permite secuencias memorables, como la sobrecogedora panorámica en espiral que muestra la ciudad sepultada en el océano. En lo musical, sorprende el abandono de las canciones, para dar paso a una banda sonora convencional, que recuerda la de Parque Jurásico. Atlantis se despega, en el dibujo, del gusto disneysiano por los trazos perfectos y la absoluta definición; y se decanta por un aire más primitivo, tan chocante como atractivo. Se fusiona con maestría la animación en 2 y 3D. Una asignatura que hasta ahora habían suspendido la mayoría de las cintas animadas. Con su buen hacer, Kirk Wise y Gary Trousdale (La bella y la bestia, y El jorobado de Notre Dame) han conseguido un equilibrio cuasi perfecto entre los dos tipos de animación, ofreciendo al espectador escenas de gran dinamismo y fuerza narrativa; solo fallido en dos de las escenas del desenlace.

Atlantis es la historia de un viaje a lo desconocido en dos escenarios, el interior de los propios personajes, el de la legendaria civilización perdida de la ya hablara Platón. Para el desarrollo de esta aventura, Disney ha bebido de Julio Verne, ese gran inventor de mundos soñados. Durante todo el metraje es constante la referencia a dos de sus obras más emblemáticas: 20.000 leguas de viaje submarino (el submarino Ulysses es una versión revisada del Nautilus) y Viaje al centro de la tierra (todo el recorrido por las cuevas subterráneas). Aunque en principio este referente podría suponer una losa, el film sale airoso porque toma de cada historia lo que se le antoja y lo ensambla en el relato con gran soltura.

El peaje de esta opción es situar a Atlantis más cerca de los adultos que de los más pequeños. La historia es perfectamente comprensible para los niños, pero la mayoría de los guiños y el trasfondo de la narración quedan solo al alcance de los mayores. El inicio, con la cita de Platón habla por sí solo.

No obstante, la gente bajita saldrá contenta del cine. No es casual, que el excéntrico millonario Whitmore -un trasunto de Disney- pronuncie una frase que suena a declaración de intenciones: «Nuestras vidas se recuerdan por los regalos que les dejamos a nuestros hijos».

Ficha Técnica

  • Producción: Don Hahn
  • Música: James Newton Howard
  • Sonido: Gary Rydstrom
  • Voces:Michael J. Fox, James Garner, Cree Summer, Jim Varney
  • Estreno EE.UU: 3 de junio de 2001