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Bruc. El desafío

Amena y trepidante historia de la caza de un muchacho que ha humillado al invencible ejército napoleónico.

BRUC. EL DESAFÍO, 2010 País: España Dirección: Daniel Benmayor Guión: Jordi Gasull, Patxi Amézcua Fotografía: Juan Miguel Azpiroz Montaje: Marc Soria Música: Xavier Capellas Intérpretes: Juan José Ballesta, Vincent Pérez, Santi Millán, Astrid Bergès-Frisbey, Nicolas Giraud, Moussa Maaskri 95 m. +16 años (violencia) Distribuidora: Universal Estreno: 22.12.2010 

Duelo en la alta sierra

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En dos cruentas jornadas, el 6 y el 14 de junio de 1808, las tropas francesas sufrieron en las montañas de Monserrat dos terribles emboscadas. Un monumento al célebre tambor del Bruc recuerda el hecho con este lema: “Viajero, para aquí, que el francés también paró, el que por todo pasó no pudo pasar de aquí”.

Daniel Benmayor dirige con solvencia el trepidante e imaginativo guión de Gasull y Amézcua, que concentra la acción en un due­­lo planteado al más puro estilo de un western de caza del hombre: Un ejército invencible. Una montaña sagrada. Un hombre solo.

Bruc. El desafío tiene un diseño de producción impecable (el vestuario de Ariadna Paió partiendo de los diseños de la gran Francesca Sartori, la ambientación, la peluquería y el maquillaje son exquisitos), y un rodaje en exteriores que permite asombrarse ante un paisaje grandioso, confieren a la película un vigor llamativo.

En este sentido, la cinta tiene uno de los mejores arranques de género bélico del cine español, comparable al de la secuencia de los diques holandeses en Alatriste. La presentación del villano, un imponente Vincent Pérez al frente de un grupo salvaje de asesinos a sueldo, nos introduce en un thriller al estilo Acorralado, con la diferencia de que el perseguidor es un perro de presa curtido en mil misiones, y el perseguido –Juanjo Ballesta, del que hablaremos después- un joven carbonero que conoce el terreno porque ha crecido en él.

La historia está bien contada, tiene un tempo ágil y ha sabido acotar el conflicto sin irse por las ramas y centrándose en los dos contendientes y en su singular partida de ajedrez montaraz. Y ello aunque algunas secuencias de transición y el vibrante clímax se demoren más de la cuenta con excesiva recreación en la suerte.

Un malo buenísimo

En el casting, además de un Vincent Pérez en plena forma, hay un Santi Millán magnífico que demuestra que puede con papeles sombríos y siniestros. Ballesta tiene un problema evidente con su manera de hablar que casa mal con su personaje catalán. En ocasiones hay diálogos que suenan un poco artificiales: es el coste que hay que pagar por contar con la celebridad del actor madrileño (menos entonado que en otras ocasiones, es evidente), que haría bien en no abandonar el trabajo de formación como actor para encarnar adecuadamente a personajes que se alejen del chico de barrio popular. La belleza de la joven actriz franco-española Astrid Bergès-Frisbey no tapa su inseguridad en algunos diálogos. Son detalles en los que Benmayor debería haber estado mucho más exigente.

Dicen que un buen western crece cuando el antagonista merece la pena. Basta recordar al grandioso MarvinLiberty Balance o al inolvidable HestonSteve Leech en las respectivas películas de Ford y de Wyler. Bruc, segunda aventura de producción del equipo GasullRochBorrás después de la reciente Lope, tiene un malo buenísimo de esos que se recuerdan, realzado por el gran trabajo fotográfico de Juanmi Azpiroz que, con The way, hace doblete en cartelera y certifica su buena mano para el cine con el paisaje como coprotagonista.

Alberto Fijo
Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor