Los productores: 1968-2001-2006

1968 (hace ya mucho tiempo). Un joven cineasta americano de origen ruso, Mel Brooks, después de haber trabajado en televisión y haber hecho sus pinitos en los aledaños del musical, escribía y dirigía su primer largometraje: Los productores. La película contaba cómo un productor de Broadway en horas bajas decidía aliarse con un soso contable para enriquecerse. ¿El método? Producir un musical que resultara un fracaso y, después de la primera -y última- representación, huir con el dinero de los inversores. Para conseguir su objetivo buscan el peor de los libretos posibles y encuentran la obra Primavera para Hitler, un esperpéntico alegato pro-nazi que -están seguros- indignará a los espectadores. Para acabar de cubrirse las espaldas, acudirán también al más nefasto de los directores, Roger De Bris, un extravagante tipo que pretende «convertir en gay» todo lo que toca.

La película se llevó un buen palo de la crítica. Sin embargo, gustó al público y Brooks ganó por ella un Oscar al mejor guión original.

Año 2001 (es decir, muchos años después). Un veterano guionista, productor, director y actor, Mel Brooks, transforma su película en un musical. Susan Stroman será la encargada de la coreografía y la dirección de esta versión que conseguirá 12 premios Tony, convirtiéndose en la obra más galardonada de la historia de Broadway.

Una -¿modesta?- película había dado lugar a un gran musical; pero todavía faltaba una tercera etapa, versionar el aplaudido musical y llevarlo, de nuevo, a la gran pantalla. Para no fallar, Brooks confió el proyecto a la propia Susan Stroman. «Le pregunté -señala Brooks– si quisiéramos hacer de la obra una película, ¿cómo te gustaría que fuera? Cuando ella contestó: Cantando bajo la lluvia, le dije, el proyecto es tuyo».

Buscando el clasicismo

Efectivamente hay en esta versión, que además ha contado con algunos actores de la obra teatral (Lane y Broderick), una decidida apuesta por imitar los grandes musicales de los años 50. En este sentido, la ambientación es perfecta, el diseño de producción, espectacular, los números musicales están cuidadísimos y hay algunos -como el que sucede en la gris oficina del contable (I wanna be a producer) o el central del espectáculo-farsa (Springtime for Hitler)- sencillamente magistrales.

La duración de la película e incluso el tempo -con tantas idas y venidas, algunas insustanciales- también recuerdan a esos famosos musicales que, al final, se acababan haciendo largos (aunque para eso estaba el mando, para pasar los diálogos o las canciones, al gusto del consumidor).

El único pero que se le puede hacer a esta versión es que, aunque Stroman ha buscado el clasicismo en los aspectos formales, no ha conseguido -quizás porque no lo ha querido, quizás porque el libreto lo imposibilita- el clasicismo en el tono. El musical -la comedia, el drama es otra cosa- es un género ligero, que tiende a jugar con el equívoco, la ironía, la broma de doble sentido, el erotismo (todo esto, y no siempre en pequeñas dosis, aparece, por ejemplo, en Cantando bajo la lluvia, pero en un tono que no quiere perder la elegancia, que busca ser sutil). El humor, el erotismo y la broma de Los productores pueden ser cualquier cosa, menos sutiles. Algunos gags son graciosos, la mayoría divertidos y otros, desternillantes: pero elegancia, poca, y al final, la tosquedad de muchos de los diálogos acaba lastrando un producto que podría haber volado mucho más alto con unos gramos más de contención.

Ficha Técnica

  • País: EE.UU. (The Producers, 2005)
  • Fotografía: John Bailey, Charles Minsky
  • Montaje: Steven Weisberg
  • Música: Mel Brooks
  • Distribuidora: Sony
  • Estreno en España: 24.3.2006
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