Refugiado [6,5]

El cineasta bonaerense Diego Lerman implica al espectador en la angustiosa huida de una mujer maltratada y su pequeño hijo.

6Dirección: Diego Lerman Guión: Diego Lerman y María Meira Fotografía: Wojciech Staron Montaje: Alejandro Brodersohn Música: José Villalobos. Intérpretes: Julieta Díaz, Sebastián Molinaro, Marta Lubos, Silvia Baylé, Sofía Palomino, Sandra Villani, Paula Ituriza, Carlos Weber.

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Duración: 90 min. Distribuidora: Caramel Público adecuado: +16 años (VD)

 Argentina, Colombia, Francia, Polonia, 2014. Estreno en España: 06.03.2015

Papá, si la quieres, ¿por qué la lastimas?

Desgraciadamente, las mujeres maltratadas siguen protagonizando titulares de prensa casi a diario. Y, como es lógico, el cine también se ha hecho eco de esa triste realidad. Sin salir de España, películas como La buena estrella (1997), Solas (1999), Solo mía (2001) o Te doy mis ojos (2003) han afrontado el tema desde diversas perspectivas y con cierta hondura. Ahora hay que añadir a esa lista Refugiado, del cineasta bonaerense Diego Lerman, autor hasta ahora de los largometrajes Tan de repente, Mientras tanto y La mirada invisible. Precisamente su mirada es seguramente la gran aportación de su nueva película, pues el refugiado del título es un niño de siete años, Matías, que huye a la desesperada con su madre Laura, deambulando por todo Buenos Aires, tras la enésima agresión del marido y padre.

Con su agitada cámara en mano, su fuerte textura hiperrealista, su opresiva planificación y su hábil aprovechamiento de la inquietante banda sonora de José Villalobos, Lerman consigue que el espectador se implique totalmente en la angustiosa escapada de madre e hijo, que intentan encontrar un sitio donde sus vidas no corran peligro. No hay más, salvo un par de leves intrigas en torno al estado de la madre y a la visión del sufrido chaval sobre el conflicto de sus padres. Este minimalismo narrativo, aunque ágil en su desarrollo, resulta un tanto cansino y repetitivo, entre otras cosas porque Lerman no muestra nunca el rostro del padre —aunque su acechante presencia inunda el fuera de campo— y sólo explicita en parte los abusos que han detonado la historia.

En cualquier caso, este tenso thriller psicológico conmueve por la veracidad con que muestra la angustia y el miedo de estos dos seres desvalidos, maravillosamente encarnados por el niño Sebastián Molinaro —que derrocha naturalidad y suaviza la tragedia con divertidos golpes de humor— y por Julieta Díaz, en un registro dubitativo y extremadamente frágil, muy alejado de sus papeles habituales. Además, en cierta manera, la película funciona como fábula moral sobre los débiles cimientos de la mayoría de las sociedades desarrolladas, en las que el individualismo dominante vuelve a sacar a la luz los peor de los seres humanos y reinstaura el deshumanizado dominio del más fuerte. Es una pena que Lerman —aunque oxigene la tristeza de su mirada con una bella exaltación de la solidaridad y la acogida— no aventure más solución que la huida.

 Jerónimo José Martín

Jerónimo José Martín
Jerónimo José Martín
Presidente del Círculo de Escritores Cinematográficos. Profesor Historia del Cine Animación