Troya


Dirección: Wolfgang Petersen Guión:David Benioff Fotografía: Roger Pratt Montaje:Peter Honess Música:Gabriel Yared Intérpretes:Eric Bana, Brian Cox, Diane Kruger, Orlando Bloom, Sean Bean,  Brad Pitt, Peter O´ Toole, Julie Christie, Saffron Burrows Distribuidora:Warner

EE.UU., 2004. Estreno en España: 14.05.2004

La Ilíada sí que tuvo a big crack

Y la película de Wofgang Petersen tam­bién tiene, como la Ilíada, una gran calidad (así he traducido big crack). Ciertamente tiene detrás nada menos que a Homero con su Ilíada, pero había que hacer un guión (estupendo el de D. Benioff), y había que poner en pie la historia, cosa que ha hecho Petersen con calidades que recuerdan las del clásico griego, que armonizan con la aventura y la tragedia de la Ilíada, que reviven con autenticidad aquellos amores (en plu­ral): la pasión de Paris por Helena, el amor de esposos de Andrómaca y el noble Héctor, su familia, y el amor egoísta y cruel del rey Agamenón, su afán de poder…

A todo esto hay que añadir la selección de actores. Hace poco leí una entrevista a un gran director de cine -no recuerdo si actual o anterior-, y decía que para él sus películas son los actores. ¡Cielo santo! ¿A qué presiones económicas o amenazas de muerte (es una evidente exageración mía) se ha visto sometido Petersen para tener que incluir a Brad Pitt y ¡darle el papel de Aquiles! Pare­ce el chico de los recados, que es un chulo ce­rril. ¿Y por qué elegir a Peter O’Toole, tan desfigurado que resulta un rey Príamo de aspecto repulsivo? Tiene una voz preciosa, eso sí, (en V.O.), pero podía habérsela prestado a otro con mejor aspecto… quizá. El resto de los personajes “son” griegos: Eric Bana co­mo Héctor tiene una muy noble presencia, la bellísima Helena es bellísima y ele­gante, la aristocrática y hermosa An­dró­ma­­ca, el ama­ble y astuto Ulises encarnado por Sean Bean… ¡en fin!. Y Briseida -cautiva de Aqui­les-, también una buena actriz…

Pero, respecto a la joven y atractiva Bri­sei­da, casada y luego viuda, ¿por qué cambiar la realidad (supongamos que la Ilíada en vez de ser casi toda ella leyenda y mitología fuera historia objetiva) por un invento del guio­nista -éste y otros-, que siempre es menor/es, que siempre es peor/es…, y que a los apasionados por la mitología casi nos indigna un poco? El guionista ha inventado la virginidad de Briseida ofrendada a los dioses, que sucumbe bajo los atractivos físicos del gro­sero, tosco y rústico Brad Pitt, con el que en ciertas ocasiones se excede el director. La Asociación Colegial de Es­cri­tores debería velar por un trato fiel de los clásicos, salvo si es un asesinato, como sucede con las mu­chas “antígonas” modernas, por ejemplo, ya con categoría de clásicas.

Pero volvamos a la película, a la que califico -salvo disensiones secundarias- como una mag­nífica recreación de un clásico universal.  No le sucede como a tantas superproducciones, en las que el drama y el asunto y los personajes se diluyen en peplos, columnas, batallas mortecinas, repintadas se­ñoras que fingen mal parecer antiguas y héroes de pacotilla que hunden su estómago y no respiran pa­ra parecer más musculosos… No. Troya presenta muy en primer lugar a las personas y, con eso, sus vidas; y teniendo una fuente tan rica como es la Ilíada, esas personas son con­sistentes, reales, sus desgracias son estremecedoras, y su amor conmueve… Hay gran­des valores humanos, virtudes, proyección re­ligiosa…, pero también observamos bajezas y miserias. La música canta esa epopeya, como es justo, de modo épico. Petersen y su guionista han  recogido la Ilíada y la han representado en buen cine.

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