La Film Symphony Orchestra (FSO) ha iniciado una nueva larga gira de conciertos, dedicados en esta ocasión al compositor John Williams. En total serán 60 en 30 ciudades (25 españolas y dos portuguesas, Lisboa y Oporto) entre septiembre de 2018 y mayo de 2019.

Hemos conversado con el director de la FSO, Constantino Martínez-Orts, sobre John Williams, sobre música de cine y, por supuesto, sobre la FSO, una orquesta única en España que comenzó su andadura hace siete años. Hoy da la impresión de ser una nave sólida, bien arbolada, que navega segura a velocidad de crucero, que recibe todos los días currículums de músicos profesionales que desean embarcarse, pero el comienzo fue complicado. “Había demasiado escepticismo alrededor, se veía como un proyecto más de los que surgen por un entusiasmo pasajero y acaban muriendo, pero el tiempo dio la razón a los que creíamos que era un proyecto con futuro”, afirma el director.

Para la Film Symphony Orchestra es también como una vuelta a los orígenes, al momento en que eligieron a John Williams como argumento principal para abrirse camino y labrarse un futuro. Como explica Martínez-Orts, la elección de John Williams era casi inevitable: “No solo es el mejor. Es quizá el único de los grandes compositores contemporáneos que se adapta perfectamente a la formación orquestal. Cuando nos llegan sus partituras desde Los Angeles, no necesitamos cambiar nada, cosa que sí ocurre con otros compositores que trabajan en el entorno digital”. El director añade que, para una orquesta sinfónica, resulta especialmente fácil trabajar con John Williams porque se nota que el compositor estadounidense escribe desde la primera nota pensando en la propia orquesta sinfónica como el instrumento que debe interpretar esa composición.

El John Williams oculto

John Williams En esta nueva travesía, la FSO ha preparado cuatro horas de repertorio. Habrá dos programas distintos que podrán oírse íntegramente en las ciudades en las que la orquesta “doble”, como Madrid, Barcelona y Valencia. Uno de los atractivos de la gira es que, dada la amplitud del repertorio, permitirá a muchos espectadores disfrutar de composiciones menos conocidas, eclipsadas por la música de Star Wars y otras composiciones más populares. Habrá momentos de música intimista para los amantes de lo camerístico. Valgan como ejemplo los extractos de la banda sonora de La ladrona de libros (The Book Thief, Brian Percival, 2013) y La lista de Schindler (Schindler List, Steven Spielberg, 1993). El programa incluirá algunas composiciones no cinematográficas, como la fanfarria creada para la inauguración de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984.

Esta variedad que puede ofrecer John Williams viene propiciada por otro rasgo que destaca Martínez-Orts: “John Williams recibió muy buenas influencias musicales y supo aprovecharlas muy bien. Por un lado, el toque jazzístico. Por otro, los compositores centroeuropeos que desembarcaron en Estados Unidos durante y después de la II Guerra Mundial”. En efecto, Williams llevaba el jazz en la sangre porque su padre fue un notable percusionista. Y en sus primeros intentos de vivir de la música, aún como estudiante, se curtió como pianista en locales de jazz. Cuando entró en Hollywood, empezó orquestando las partituras cinematográficas de compositores como Bernard Herrmann, Franz Waxman y Miklós Rózsa. Hoy está fuera de toda duda que acabó convirtiéndose en alumno aventajado de estos maestros.

John Williams y la Film Symphony OrchestraNacido en Nueva York en 1932, vivió en Los Ángeles desde 1948. Estudió piano y composición en la Universidad de California y luego volvió a Nueva York donde ingresó en una de las escuelas de música más prestigiosas del mundo, Juilliard. Tras finalizar sus estudios regresa a Los Ángeles para orquestar partituras cinematográficas -como hemos comentado anteriormente- y tocar al piano obras de Jerry Goldsmith, Elmer Bernstein y
Henry Mancini.

Comienza a componer para televisión a fines de los años 50. En 1972 cobra fama con la música de la taquillera La aventura del Poseidón. En 1974 empiezan sus colaboraciones con Steven Spielberg, que incluyen cuatro premios Oscar a la mejor música original: Tiburón (1975), Star Wars (1977), E.T. (1982) y La lista de Schindler (1993). Solo tres películas de Spielberg no tienen música de Williams: El color púrpura (1985, Quincy Jones), El puente de los espías (2015, Thomas Newman) y Ready Player One (2018, Alan Silvestri).

John Williams fue director principal de la Orquesta Boston Pops desde 1980 a 1993. Ha sido director invitado de la Orquesta Sinfónica de Boston, la Filarmónica de Nueva York, la Orquesta Sinfónica de Chicago y la Filarmónica de Los Ángeles.