· De Sica logra un retrato de la Italia de la posguerra pintado por un niño que ve partirse en mil pedazos el pedestal donde tenía subido a su padre.

Vittorio De Sica es uno de los hombres de cine más prolífico: superó las 160 películas como actor entre 1917 y 1974; dirigió una treintena desde 1940 a 1974. En una carrera tan larga los altibajos fueron inevitables. Pero entre 1946 y 1952, De Sica se instala en un nivel que muy pocos directores europeos han logrado igualar. Los títulos, todos con la participación del guionista Cesare Zavattini son El limpiabotas, Ladrón de bicicletas, Milagro en Milán y Umberto D.

Con actores no profesionales (aunque el casting fue muy cuidadoso), De Sica logra un retrato de la Italia de la posguerra pintado por un niño que ve partirse en mil pedazos el pedestal donde tenía subido a su padre, un pobre hombre que tiene que robar para poder seguir viviendo. Esa fatídica secuencia, una de las más desgarradoras que he visto, me dejó tan tocado que esa noche -cometí la imprudencia de verla por la noche- fue de insomnio, en un 50% causado por la emoción, en otro tanto, por el asombro ante el poder del cine para unirte con el dolor ajeno.

Ladrón de bicicletasLadri di biciclette País/Año: Italia, 1948 Dirección: Vittorio De Sica Guion: Cesare Zavattini, Oreste Biancoli, Suso Cecchi d’Amico, V. De Sica Fotografía: Carlo Montuori Montaje: Eraldo Da Roma Música: Alessandro Cicognini Intérpretes: Lamberto Maggiorani, Enzo Staiola, Lianella Carell, Gino Saltamerenda, Vittorio Antonucci, Giulio Chiari, Elena Altieri Distribuidora DVD: Manga Duración: 93 min. Público adecuado: +12 años