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Bergman, su gran año

Homenaje de la realizadora sueca Jane Magnusson a su compatriota Bergman, centrándose en el que quizá sea el año más completo y complejo de su carrera como cineasta

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Bergman, su gran año

· Bergman fue noticia en diversas ocasiones y sus manías fueron primera plana en los medios de información. Consigue la directora el difícil equilibro de mostrar esos defectos sin regodearse en ellos.

Desde 1957

Este año se celebra (celebró) el centenario del nacimiento de Ingmar Bergman y la cineasta Jane Magnusson le rinde un cálido, bien que severo, homenaje. En primer lugar hay que decir que Magnusson lleva varios años trabajando sobre su compatriota y ya le ha dedicado otras películas; en segundo, que una sincera admiración por su personaje no la ciega ni impide ver defectos ni en la obra ni en el autor.

El título es un interesante punto de partida, en el año 1957 se estrenaron El séptimo sello y Fresas salvajes, dos obras maestras indiscutidas; pero además rodó otras dos películas, nació otro hijo -su vida sentimental era un caos-, montó cuatro grandes producciones en el teatro de Estocolmo, e inició nuevos proyectos cinematográficos y estuvo hospitalizado. Parece que el trabajo era terapia y enfermedad al mismo tiempo.

1957 fue su annus mirabilis y sirve de ardid narrativo para hablar del antes y después como director, como hijo, como hermano, como marido, como escritor y como director de teatro. El resultado es un retrato en relieve del máximo interés; un guion muy bien pensado consigue tratar diversas facetas de una personalidad compleja, utilizando materiales tan diversos como escritos del propio Bergman, metraje autobiográfico de diversas películas, entrevistas a personas que le conocieron y trataron bien, como su exesposa Liv Ullman o su hermano, y material de archivo diverso. Destaca Magnusson el carácter autobiográfico, el retrato de Ingmar Bergman niño que sería Fanny y Alexander, y el que hace Victor Sjostrom, mayor, en Fresas salvajes. Concluye la directora que a partir de 1957 la obra de Bergman solo trata de él.

Bergman fue noticia en diversas ocasiones y sus manías fueron primera plana en los medios de información. Consigue la directora el difícil equilibro de mostrar esos defectos, en particular su egocentrismo, sin regodearse en ellos o convertirlos en virtud; a ellos opone sus cualidades y talento consiguiendo un retrato ajustado, con sombras y con luces. Numerosas anécdotas, muchas de ellas poco conocidas, ilustran una narración amena e interesante.

Reseña Panorama
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.