Dolor y dinero

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Michel Bay quiere cambiar, ser Tarantino… y no puede, no sabe, se pierde. *

Dirección: Michael Bay Guion: Christopher Markus, Stephen McFeely Fotografía: Ben Seresin Montaje: Tom Muldoon, Joel Negron Música: Steve Jablonsky Intérpretes: Dwayne Johnson, Mark Wahlberg, Ed Harris, Anthony Mackie, Bar Paly, Ken Jeong, Tony Shalhoub, Rob Corddry, Rebel Wilson. Duración: 130 min. Distribuidora: Paramount Público adecuado: + 18 (V X D)

Pain & gain. USA, 2013. Estreno en España: 30/8/2013.

Tres tristes (patéticos) culturistas

Daniel Lugo, Paul Doyle y Adrian Doorbal son tres culturistas que creen en el sueño americano, es decir, que con un pequeño esfuerzo, como levantar una pesa, todo va a ir mejor. En su caso consiste en robar a uno de sus clientes en el gimnasio. El problema es que el cliente, un alfeñique, no es tonto; el segundo problema es que ellos, musculosos, sí lo son. Lo peor de todo, como se indica al comienzo de la película, es que la historia que cuentan es real; sucedió en unos meses, entre 1994 y 1995.          

Bay, sin duda  harto de  explosiones, efectos especiales, efectos digitales y presupuestos descomunales ha buscado un descanso realizando algo completamente distinto, una película pequeña, de pequeño presupuesto (para los cánones actuales), en la que lo que cuenta son los actores. La historia, por otra parte, es -o sería- divertidísima y absolutamente increíble, si no fuera porque todo lo que se cuenta, pasó.

No cabe duda de que la aventura de esos tres idiotas es contable, que los tres actores elegidos trabajan muy bien –Dwayne Johnson en particular, empieza a parecer un actor de verdad-, y que la tremenda idiotez de sus actos es -podría ser- una notable fuente de diversión. Pero, hay tres grandes objeciones que hacer a esta historia:  el tono, la duración y el propósito.  El tono es demasiado chabacano, demasiado soez, resulta cansino y sin gracia, al menos por aquí;  aunque sé que ese humor picante y escatológico gusta a una parte del público norteamericano. Por otra parte, la película se alarga en demasía, contando demasiadas cosas, con detalle, hasta llenar  130 minutos.

Finalmente, el propósito de la película es incierto, criticar el sueño americano, poner en ridículo una sociedad, a una policía, a un sistema jurídico, a las creencias religiosas de unos y otros… Bay dispara contra todo, incluso contra lo que no debería, pero ¿con qué  fin? Porque aquella historia, que visos de comedia, resultó real y terminó en tragedia; y hay fronteras que no se deberían tomar a risa.

Fernando Gil-Delgado

Fernando Gil-Delgado
Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.