La redada: Un doloroso recuerdo

La redada reconstruye uno de los más dolorosos recuerdos de la Segunda Guerra Mundial que tienen nuestros vecinos del norte: el seis de julio de 1942 trece mil judíos fueron detenidos y llevados al velódromo de invierno, donde estuvieron confinados en condiciones lamentables durante cinco días, luego estuvieron unos días en un campo de concentración en Francia, hasta que los enviaron a su destino final, Auschwitz.

Lo más triste es que esa deportación no fue realizada por el enemigo, sino por las autoridades y los agentes franceses. La película se basa en los recuerdos de Jo Weisman, que entonces tenía 11 años, y que sobrevivió porque pudo escapar antes de que lo metieran en el funesto tren. En la cinta el joven Hugo Leverdez da vida a Jo Weisman, que también aparece en pantalla, entre los adultos, y que ha comentado que esta cinta reproduce fielmente sus recuerdos.

La Rafle comienza unos días antes de la redada, Jo y sus amigos juegan y comentan las nuevas medidas que les han aplicado; ahora tienen que llevar una estrella amarilla y no pueden ir a jugar a ciertos lugares; poco a poco estas medidas se multiplican, los adultos pierden el empleo, hay nuevas prohibiciones; y los rumores circulan sin cesar; hay quienes aconsejan emigrar, pero la mayoría no hace  nada, «no pasará nada, no en Francia». Luego sucede lo impensable, sucesos a los que asistimos a través de los ojos de Mélanie Laurent, que encarna a una enfermera de la Cruz Roja que se deja la piel por ayudar a esas personas, motivada por su fe cristiana.

La redada es uno de los primeros filmes franceses que tratan este horrible suceso, y el primero que está dedicado a él por entero. Recientemente La llave de Sarah nos presentaba de una manera más masoquista -y narcisista- el dolor de una mujer (Kristin Scott Thomas) por sucesos que presenciaron sus abuelos. Roselyne Bosch, siguiendo el relato de Weisman, evita el ensañamiento morboso en los sufrimientos puntuales de la gente, y se ocupa del conjunto tal como lo presenció un niño, sobre recuerda los miedos, los comentarios, los «¿qué van a hacernos?» y de los «¿por qué no nos fuimos?», y la enormidad del conjunto, los miles de personas de todo tipo, abarrotando el velódromo.

Roselyne Bosch introduce en el relato pequeñas reuniones en las que autoridades alemanas hablan con el mariscal Petain y sus colaboradores en la organización de esta monstruosidad. Son simples, frías y muy verosímiles. Es interesante notar que también menciona la oposición que se encuentran y que al final hubo 10.000 judíos que se quedaron en París, acogidos por gente que se jugó la vida por ellos.

La Rafle no es una gran película como La lista de Schindler, es una obra modesta poco efectista, que quiere simplemente -y no es poco- recordar y hacer recordar aquella enormidad, lo que fue y lo que supuso materialmente, y lo que supuso también moralmente; y por ello tampoco se abstiene en reconocer la labor de los que se opusieron a esa atrocidad.

Destacan Mélanie Laurent, Jean Reno (este último excesivamente neutro) y Gad Elmaleh en un gran papel dramático, lejos de sus comedias románticas habituales.

Melanie Laurent.

▼ Sobra el colofón.

Ficha Técnica

  • Fotografía: David Ungaro
  • Montaje: Yann Malcor
  • Música: Christian Henson
  • País: Francia, Alemania, Hungría
  • Duración: 115 min.
  • Público adecuado: +16 años (temática, violencia)
  • Distribuidora: Wide
  • Estreno en España: 13/01/2012

La redada (La rafle)

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Reseña
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Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.