To The Wonder

Crítica de la película

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portada

Grandioso poema de Terrence Malick, tan bello que te deja tronado, con su eco metido dentro días y días. ¿Exigente? Claro.

Cosas que me gustan en este poema

(Con agradecimiento y afecto y admiración para Miguel d’Ors y todos los citados)

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Que…

El demonio sea mujer y hable italiano

Ben Affleck sea tan humilde para asumir la cáscara de Malick

Olga haya leído Karenina y Karamazov y El idiota, presentes en cada verso

La Maravilla siga siendo para minorías y yo haya tenido la suerte de caer dentro del perímetro

La Maravilla no prenda de 8 a 3 de lunes a viernes, indefectible y programada. Que sea libre, Ella tan mona, para destellar en el cuello de Olga o en el careto de grifo del cura Bardem. Cuando Ella quiera

Que…

Martin Heiddeger se pasee por Bartlesville, pequeña ciudad de Oklahoma, y algunos nos demos cuenta

Aresté diga que Malick parece haber leído a BXVI (no la ha leído, Pepo: se ha estudiado Deus Charitas est, casi se ve el ejemplar subrayado en un plano del making)

Jordi escriba deslumbrado, entre el compromiso y la duda, le diga divertido a María que vaya a verla: si quiere y bajo su responsabilidad (de ella)

Celebrando la maravilla, Ana eche el freno de mano, y diga que no puede con las repeticiones que a mi me estremecen

Mentado el estremecimiento; que un día después de ver la película, yo todo escombros, me rehaga y todo empiece y se haga nuevo y encaje y germine, cuando una persona va y me dice (muy sevillana la perífrasis): “llevo días estremecida con la película

Gregorio, en los linderos del reportaje, tenga que editar que a Carlos To The Wonder le parece (sic) “una estupidez

Orellana agradezca la coherencia y tilde de controvertida a El Árbol de la Vida. Y la cita “Acabo de nacer. Me has sacado de entre las sombras. Me has levantado del suelo. Me has devuelto a la vida… Subimos la escalera hasta la Maravilla

Inciso: ahora, muy Malick, una oración con los brazos levantados (claro, por eso los personajes corren de esa guisa por los campos de trigo y los Eliseos, dando gracias al Dios que les contempla): de los antropólogos perorando sobre la coherencia del viaje de los personajes en un poema, líbranos Señor. También, pero menos, de los graciosetes que pierden pie y encienden la radio sintonizando su programita de gracietas con #postureo. Líbranos.

Pater, quos dedisti mihi, volo ut ubi sum ego, et illi sint mecum, ut videant claritatem quam dedisti mihi

Y ahora resuena, porque sí, aquel verso inolvidable de d’Ors: lo oigo recitado bajito por un Malick, que imagino travieso en su rancho de Austin-Texas, con la carta en la mano del New Yorker intentando de nuevo La entrevista, con un formulario muy pulcro y reverente… Malick, con el tono más Bogart del que es capaz , con su sombrero puesto: al que viene deconstrucción en ristre a hurgar en sus versos… “quita tus puercas manos de mis sueños“.

“A mi mujer, embajadora de buena voluntad”. Dedicatoria de Malick. Ay, Juanjo querido, te gusta lo que digo pero no lo que callo. ¿Te vale esto? También para tí, que eres tan admirablemente metódico y analítico -ya me gustaría a mí, los miércoles de 12 a 2, y lo digo muy en serio-, uno de los planos más dolorosos que recuerdo en una pantalla de cine: un DIU en el útero radiografiado de una mujer angustiada.

La vida no cabe en un compendio, ni siquiera en el Compendio. Malick, católico hasta el tuétano, se casó tres veces. Léase la crítica de Imágenes, que es muy buena, aunque para nuestro bochorno (el mío desde luego) la escriba una francesa freelance, Aurélien Le Genissel, manda carayo…

Que…

Debussy [de francesa a francés, que siempre es bueno matizar para que no se lo crean y se nos suban a la chepa], en el estreno berlinés de la sublime Segunda de Mahler, se levantase aspavientando una vez finalizado el primer movimiento. Y saliese de la sala, regalando al público algo parecido a: “Abran los ojos y cierren los oídos”. Lo milagroso es que después compusiese La Mer, en vez de La m… Que a Von Bulöw, “Resurreción” le pareciera la antimúsica. Paciencia, tiempo y desplantes: llegará el momento en que la Sexta de Malick no será considerada una obra menor, apresurada, maravillosa pero… Caerán los peros y también las manzanas

Siga siendo necesario tapar el Caliz para que no caiga nada dentro

Haya quien siga pretendiendo que los poemas se entiendan y, en caso contrario, que alguien se los explique: “¡ inmediatamente, hasta dónde vamos a llegar !”

Que…

Te pregunten si te refieres al poema de Luis Rosales, cuando dices que no se puede explicar La Casa Encendida y callas que nada fue lo mismo tras leerla con manos y ojos temblorosos.

Joseph Joubert, bien muerto desde 1824, ultratumbero amigo de Chateaubriand, haya viajado hasta Austin, Tejas, para besar a Malick en las dos mejillas y decirle: Terry, gracias, mon cher ami, has plasmado mi pensamiento: “El gusto aumenta la memoria; existe la memoria del gusto: nos acordamos de lo que nos ha gustado. Existe también la de la imaginación: nos acordamos de lo que nos ha encantado

Que Terrence Malick siga a lo suyo, como Salinger, escribiendo a Esmé con amor, sin sordidez.

Que no conceda entrevistas.

Que haya querido subir al Mont Sant Michele

Que haya querido bajar, sin las tablas pero con unas latas con celuloide remetido

Que yo haya entendido, sin mérito alguno de mi parte –Todo Es Gracia-, que hay descalzarse para pisar sus películas

(Dejo aquí las notas que precedieron lo de arriba, gracias por la paciencia)

¿Cuarteto? Sí: mayor

[En ocasiones, es complejo cuadrar todo. Ya disculparán mis lectores que les entregue, por el momento, una notas de lo que pronto será la crítica de la película. Creo que vale la pena]

Lo de Malick es tremendo: está contando su propia vida… y le duele tanto lo que narra, que todo en su poema se le parte en pedazos, que los recuerdos cortan, sangran, vuelven una vez y otra, imparables, tenaces, por oleadas…

Antes de emplear una palabra hermosa, hazle un sitio“, dice Joubert. Menudo sitio le ha hecho a esas palabras tremendas, “¿qué hemos hecho con el amor que nos fue dado?”

Malick es un tusitala audiovisual, si Stevenson viviera, serían íntimos amigos. Es un poeta que camina y se sabe falto de tiempo a sus 70 años y quiere decirle al mundo en cuatro idiomas (formidable recurso, formidable) que el amor es un don y un misterio. Que todo lo que cuenta en su película -la más personal de su carrera- le conmueve, le supera, le estremece… Y poder participar de esa película dicha como en confidencia es un privilegio, al menos para mí, lo es.

In an interview, cinematographer Emmanuel Lubezki described To the Wonder as “abstract“, adding that the film is “less tied to theatrical conventions and more purely cinematic than any prior film Terry has made“.

Verdaderamente… es así. El mexicano Lubezki ha vuelto a entregar una obra de una potencia devastadora… menuda suerte la de Malick contar con esos colaboradores (foto, montaje, diseño de producción, sonido, vestuario).

La manera de vestir a Olga Kurylenko me parece tan inteligente…

Jessica Chastain necesita un cable para volar en esa memorable secuencia, pero Olga (en el papel de su vida, te funde los plomos a cada plano) vuela sola, cotidiana, parece que no pisa el suelo, porque es una idea sublimada, sufriente, palpitante, viva. Y un gran Bardem, aunque esté infinitamente mejor cuando habla inglés que cuando lo hace en castellano… Me producen mucha pereza los reproches a Malick por desarrollar el personaje en esa forma (como ya hizo con el personaje de Sean Penn en la película anterior). Y no digamos las salidas de pata de banco de los censores de la posmodernidad pidiendo a Malick que se deje de trascendencias y vuelva al redil de lo políticamente correcto… Cielos, hace falta ser bobo, a un artista no se le trata con ese tono…

Me dicen que To The Wonder es una película inferior a El árbol de la vida. No lo veo así. Es como si me dicen que elija entre la Capilla Sixtina y el Moisés de San Pietro in Vincoli… pues mire usted, me quedo con las dos obras, maestras, emocionantes, distintas de un gigante apellidado Buonarotti. The Tree of Life es una sinfonía, To The Wonder es una obra de cámara, un cuarteto de cuerda, con un violín, una viola, un chelo y un contrabajo. La música de To The Wonder es un prodigio, como lo es su planificación, su imaginería, su dirección de actores, sus buscadas reiteraciones, su guión delicuescente pero rotundísmo de una riqueza antropológica brutal, una partitura que a mí me parece sublime.

Me dicen que en Venecia hubo gente que se reía… no me extraña, es un festival lastimoso, año tras año. También sigo encontrando gente que no puede con la trascendencia de Malick. Perfecto, los respeto, pero no es mi problema, es el suyo.

Cuando pienso en To The Wonder, no es que me guste más -me gusta mucho más-, es que me estremezco. Y eso, lo han logrado conmigo pocos directores: Ford, Ozu, Dreyer, Chaplin, Murnau, Tati, Tourneur.

Continuará… (perdón)

Alberto Fijo

Web oficial de To the wonder