CRÍTICA Hamlet: Hamlet en blockbuster

El cine ha revisado la historia de la literatura desde que se creó la ficción cinematográfica . Se han sucedido los traspasos de eternas pasiones literarias a la gran pantalla, generalmente con la prebenda de no pagar derechos de autor.

El aeródromo Shakespeare ha recibido ya numerosos filmizajes. El más reciente es el artefacto tripulado por Michael Almereyda. Este Hamlet se sitúa al rebufo de la exitosa Romeo y Julieta de Baz Luhrmann, con la que comparte una notable frescura para contextualizar el desarraigo, el rencor y la venganza. Menos audaces se han mostrado las adaptaciones de La fierecilla domada (10 razones para odiarte), o Trabajos de amor perdidos de Kenneth Branagh. La primera se trasladó al manido ambientillo estudiantil norteamericano, mientras que la quinta visita de Branagh a tío Will recaló en un delicioso musical ambientado en los treinta. Está por llegar un Otelo ambientado en una universidad americana.

Almereyda se ha traído a Hamlet al Wall Street del siglo XXI. Los imperios económicos, la tecnificación de la sociedad, la alienación y la dictadura de la imagen sirven de trasfondo para esta tragedia eterna y ahora postmoderna. Lejos de los castillos de Elsinor, la acción se traslada a la empresa multimedia Denmark. Se apuesta por un cambio de look que mete el verso shakespeareano en el mundo de las finanzas, los faxes, las pistolas y la televisión. De hecho, uno de los aciertos claves de la película es convertir a Hamlet en cineasta y a su amada Ofelia en fotógrafa. Una manera singular de reflejar la disparidad de espíritu de la pareja con respecto a la sensibilidad de quienes les rodean. La opción es arriesgada y puede encantar o exasperar.

Aunque la mayoría de los personajes se desenvuelven con soltura, Ofelia no acaba de funcionar. Julia Stiles se esfuerza y tiene presencia, pero su personaje se diluye y pierde nitidez. Obviando este inconveniente -en cierta medida, atribuible al texto de Shakespeare-, este Hamlet goza de magníficas interpretaciones (poderosísimo Liev Schreiber-Laertes), que brillan en diálogos y monólogos de una concepción audiovisual muy vigorosa. Las sorprendentes y, a veces, extravagantes localizaciones (una lavandería, un video-club, una sala de cine…) son impactantes. El montaje, cabalgando entre el cine experimental y el independiente, logra ritmos sorprendentes, como el fragmentado y ralentizado To be or not to be protagonizado por Ethan Hawke.

Cine de calidad, cine para debatir. Absténganse los abonados al menú del día…

HAMLET País: EE. UU. Dirección y Guión adaptado: Michael Almereyda Música: Carter Burwell Fotografía: John de Borman Montaje: Kristina Boden Intérpretes: Ethan Hawke, Julia Stiles, Diane Verona

Reseña Panorama
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Laura Montero Plata
Doctora en Historia del Cine, Animación Japonesa y Cines de Asia Oriental