La mosquitera: Rarezas

Hay películas que se resumen con su argumento: un matrimonio maduro y urbano, padres de un hijo adolescente al que le encantan los animales. Todo aparentemente normal, aparentemente, porque en la casa de esta familia viven siete perros (caprichos del niño). El marido desea de una manera enfermiza a la empleada y ella está dispuesta a lo que sea con tal de proteger a su hijo. La mujer, por su parte, se enamora de un amigo de su hijo y emprende una relación erótica que roza el sadismo, mientras que su hermana tortura a su hija pequeña.

Y, ¿qué quiere decir Agustí Vila con todo esto? Que una mosquitera no sirve para evitar los grandes males y errores que cometen las personas. «Todos los personajes están confundidos moralmente», aclara, por si alguien tiene dudas de que acosar a una trabajadora o torturar a tu hija no está bien. Y añade Emma Suarez (Héroes) que «muchas personas que van por la calle son iguales que estos personajes aquí retratados», y aquí discrepo. Y es la gran pega que le veo a la película: todo es tan forzado, tan extremo, tan demente que lo que se supone que es una dramedia de humor negro con unas gotas de reflexión existencial ni hace gracia ni da pena, ni da para un par de minutos de pensamiento. Solo produce un poco de lástima ver a unos actores desaprovechados esforzándose por levantar sus insanos personajes.

Lo mejor: El esfuerzo de los actores.

Lo peor: Lo forzado de la historia.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Neus Ollé
  • Montaje: Martí Roca
  • Música: Alfons Conde
  • Duración: 95 min.
  • Público adecuado: +18 años (VX+)
  • Distribuidora: Baditri
  • España, 2010
  • Estreno: 5.11.2010
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