Los siete magníficos: Samuráis del Oeste

Los siete magníficos | En el salvaje oeste, Calvera y su banda visitan cada año un pequeño pueblo mejicano cerca de la frontera con Estados Unidos. Allí descansan, roban la cosecha y matan a quien se les enfrenta. Desesperados y al borde de la inanición, los lugareños reúnen sus pocas pertenencias y salen a contratar pistoleros que les defiendan de los criminales. Al final son siete los que se apuntan a esa misión suicida.

Los siete magníficos responde a la definición de clásico, o mejor, de western mítico, que ha sido copiado e imitado en muy diversas ocasiones. En principio es un remake de Los siete samuráis de Akira Kurosawa, pero es mucho más que un remake, se trata de una obra personal de John Sturges que, como indican los títulos de crédito, está inspirada en la obra de Akira Kurosawa. Como en todos los grandes clásicos, en Los siete magníficos se dan cita una serie de circunstancias que han permitido su perfecto acabado final, y que se echan de menos en tantas esforzadas imitaciones.

En primer lugar se trata de una película de John Sturges, director del Hollywood crepuscular, es decir del apogeo y declive de los estudios. Sturges fue un todoterreno y un hombre que confiaba en equipos muy profesionales. Se le conoce principalmente por los westerns, aunque tiene en su haber, fuera de ese género, una decena de películas muy interesantes como Conspiración de silencio (1955) o -su despedida- Ha llegado el águila (1976). Nunca consiguió el Oscar, tampoco tiene una película mala.

Como muchos en Hollywood, también fue productor pero, en este campo, se prodigó poco, apenas seis títulos en su carrera. La primera de ellas fue Los siete magníficos, prueba de que se trata de un proyecto personal y no un simple encargo. Con su guionista William Roberts trasladó el mundo de los samuráis al oeste sin dificultad. No hay estridencias, lo único que se aprecia es un romanticismo y un sentido del honor en los pistoleros que nadie que conozca la historia norteamericana puede encontrar, pero Sturges lo incorpora a la mítica del Oeste. La historia que cuenta es predecible, sin embargo tiene el atractivo de un thriller, interesa desde el primer minuto.

El relato es universal, la lucha del bien y del mal, pero también la de dos mundos, el ciudadano desarrollado e individualista, y el campesino, más sencillo y atrasado, pero solidario y con corazón. Sin discursos, William Roberts nos regala una serie de secuencias costumbristas que muestran la importancia del pueblo y sus gentes; y escribe también la historia de cada uno de los hombres, los siete pistoleros, buena parte de los campesinos y algunos de los bandidos. Cada uno tiene una historia y una personalidad propias. Ninguno es un simple arquetipo, aunque no todos estén igualmente desarrollados.

El reparto es espectacular, aunque en su momento la estrella era Yul Brynner, con permiso del eterno secundario Vladimir Sokoloff. Esta película impulsó decisivamente la carrera de varios de los protagonistas, como Steve McQueen, Elli Wallach, Charles Bronson… El responsable de la fotografía es Charles Lang, que ganó un Oscar a comienzos de su carrera por Adiós a las armas, y fue candidato al Oscar en otras diecisiete ocasiones, que no es poco. La banda sonora, sobra decirlo, está en todas las antologías de música de cine, no solo el motivo principal sino su desarrollo a lo largo de toda la película. Es obra de Elmer Bernstein, ganador de un Oscar en 1968, y candidato a la estatuilla en otras diez ocasiones.

Los siete magníficos tiene un ritmo perfecto, es muy entretenida y sus más de dos horas se pasan en un vuelo. Conviene decir que al contrario que su modelo y sus secuelas, mucho más oscuras y violentas, se trata de una historia ligera e inocente, apta para jóvenes.

La película tuvo tres secuelas: El regreso de los siete magníficos, La furia de los siete magníficos y El desafío de los siete magníficos. Yul Brynner sólo apareció en la primera de ellas, inspiró una serie de televisión homónima, tuvo un aceptable remake en 2016 y una genial parodia realizada por Pixar: Bichos (1998).

Ficha Técnica

  • Fotografía: Charles Lang
  • Montaje: Ferris Webster
  • Música: Elmer Bernstein
  • País: EE.UU. (The Magnificent Seven), 1960
  • Duración: 122 min.
  • Distribuidora en España: Filmin
  • Público adecuado: +12 años (V)
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Reseña
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Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.