· La sombra de una duda | Hitchcock quería rodar un remake de El enemigo de las rubias, pero la productora se negó. Al ver frustrado este proyecto, el realizador pensó en dirigir un filme original sobre un asesino en serie más actual.

La sombra de una duda, de Alfred Hitchcock | Parte 1: Los tintes autobiográficos de Hitch

Mientras el maestro del suspense rodaba Sabotaje (1942), ya estaba enfrascado en la búsqueda de un nuevo tema para su segunda película con la Universal, que a la postre fue su película favorita, al menos durante muchos años. Luego se retractó con Truffaut, al que dijo que La sombra de una duda era una de sus preferidas, y nos echó la culpa a los psicólogos de haber indicado que era su favorita: «[…] me he manifestado en este sentido porque me doy cuenta que esta película es muy satisfactoria para nuestros amigos los lógicos, y los psicólogos…». Pero la realidad es que sus biógrafos, al igual que Patricia, la hija de Hitchcock, siempre han dicho que fue la única película nombrada como preferida, de hecho el método de asesinato de esta historia es el estrangulamiento, que fue siempre también el método de asesinato preferido del famoso director.

Hitchcock quería rodar un remake de El enemigo de las rubias, pero la productora se negó. Al ver frustrado este proyecto, el realizador pensó en dirigir un filme original sobre un asesino en serie más actual. Acostumbrado a las historias sobre crímenes desde la más temprana edad, Hitch era un especialista a la hora de plantear una película sobre ese tema. Margaret Macdonell estaba casada con el escritor Gordon Macdonell, y ella le comentó a su marido que Hitchcock buscaba una historia de ese tipo. El escritor le recordó a su esposa que un argumento parecido se le ocurrió a él en un viaje, cuando se le averió el vehículo y esperaban a que se lo reparasen. Hitchcock se mostró dispuesto a escuchar la historia el 5 de mayo de 1942, durante una cena en Brown Derby, y juntos empezaron a darle forma. El 7 de mayo, día del estreno de Sabotaje, Hitch llevó la idea a Jack Skirball, lo que supuso la gestación material de La sombra de una duda, que se plasmaría en una sipnosis de tan solo seis páginas que haría Macdonell. Inmerso en la redacción de una de sus novelas, el escritor nunca pasó de esas seis páginas.

Primera película americana

El número 13 es importante en el cine de Hitchcock, y lo es porque también es importante en su biografía, ya que nació un 13 de agosto (de 1899). Cuando al comienzo de la película, Tío Charlie sale de la pensión donde se hospeda, vemos el número 13 en la puerta (el mismo número que figura en la casa de los Jackson en la película El enemigo de las rubias, enlazando ambas obras con este gesto simbólico). Este guiño al espectador más fiel de Hitchcock, sugiere que El enemigo de las rubias es realmente su primera película, y al igual que La sombra de una duda será verdaderamente su primera película americana. Todavía en Sospecha (1941), y en Sabotaje (1942) el director seguía con la nostalgia de rodar en Inglaterra; de hecho, Sospecha está ambientada en Inglaterra, basada en una novela inglesa y con actores íntegramente ingleses, y Sabotaje igualmente cuenta con muchos tintes británicos. La sombra de una duda será verdaderamente considerada por Hitchcock como su primera película íntegramente americana. También el número 13 nos remite a Number thirteen, la película inacabada de Hitchcock, la que hubiera sido su opera prima.

Sospecha, Alfred Hitchcock
Sospecha, de Alfred Hitchcock

Esta es una de las películas del realizador londinense en las que el protagonista es el «malo», junto a obras como Psicosis, Extraños en un tren, La soga y Frenesí. En la temática de Alfred Hitchcock abunda la culpabilidad y el falso culpable, pero en este caso es al contrario, el culpable parece totalmente inocente y «bueno» para la familia y el pueblo de Santa Rosa, que además tienen al Tío Charlie totalmente idealizado, aunque el espectador sabe perfectamente desde el principio que es culpable.

Poca gente conoce que esta es una de las películas más autobiogáficas de Hitchcock, de hecho estuvo codo a codo trabajando muy gustosamente en el guion con Thorton Wilder, hasta que éste se tuvo que ir al servicio psicológico militar. Luego siguió un tiempo el director solo con el guion, hasta que dio con Sally Benson para terminarlo. Si además de ellos tres contamos a la incondicional Alma Reville, a Gordon Macdonell y a Patricia Collinge -que aportó en el guion un giro a su personaje para cambiarlo de una mujer insulsa y con poca chispa a una con más brillo y personalidad-, entonces así tendríamos hasta seis guionistas en La sombra de una duda, aunque en los créditos solo aparecen cuatro.

Hitchcock dijo que trabajar con Wilder fue una de las mejores experiencias que tuvo con un guionista en su carrera. Tanto es así que le dedica una mención especial en un apartado en los créditos iniciales de la película, algo que el director solo hizo en dos ocasiones en toda su carrera. El guion se terminó un 10 de agosto, y el rodaje de esta película coincidió con la celebración del 43 cumpleaños de Hitch, así como con el acontecimiento de que su madre cayó gravemente enferma y falleció finalmente a los 79 años de edad, a causa de una pielonefritis aguda y una perforación intestinal, el 26 de septiembre de ese mismo año, 1942, justo cuando la producción tocaba a su fin. Al parecer, esta convalecencia de su madre durante todo el rodaje también pudo influir en los tintes autobiográficos de la película, con muchas influencias vitales, literarias y culturales del director.

La madre de la sobrina Charlie, la hermana del tío, adoptó el nombre de la madre de Hitchcock, Emma, y el director decía exactamente lo mismo que en la película pronuncia la hija pequeña de su madre: chillaba y gritaba hablando por teléfono como si no creyera en la tecnología. El Tío Charlie representa al propio Hitchcock; Hitch era también el menor de los tres hermanos, como Charlie, el guion lo describe como «terriblemente limpio, minucioso, y meticuloso», exactamente como el propio Hitchcock se definía a sí mismo. En su infancia, el Tío Charlie tuvo un accidente calcado al que sufrió Hitch, también con la bicicleta, que le dejó una cicatriz en la barbilla, y en el que estuvo también a punto de morir. La descripción del personaje como niño es la descripción del propio director en sus primeros años de vida, queda reflejado cuando la hermana del tío, Emma, recuerda que «de chico, era un muchacho tan bueno, tan tranquilo, siempre leyendo… le dije a papá que no debía haberle comprado aquella bicicleta. Estuvo a punto de morirse, y luego cuando se puso bien había algo que no funcionaba en él, como si a partir de ahí tuviera que hacer algún daño para desahogarse…». Justo lo que le pasó a Hitchcock que, a raíz del accidente, pasó de ser un chico tímido y tranquilo a convertirse en un crío bastante travieso, recibiendo castigos muchas veces en el colegio por su mal comportamiento.

El estrangulamiento

A Hitch le encantaba fantasear con asesinar y con las diferentes formas de asesinar, justo lo que hacen continuamente el padre de Charlie y el vecino amigo, que son fanáticos de fantasear con el asesinato, el crimen y los diferentes métodos que existen. Ya hemos dicho que el método preferido de asesinato de Hitchcock era el estrangulamiento, cosa que ellos indican en la película también, y cuyo método ocupa un papel protagonista en la historia. Además, el Tío Charlie es el estrangulador de viudas, no olvidemos esas dos magníficas escenas, una de ellas con Charlie y la sobrina hablando en el bar cuando ella lo ha descubierto, y él le habla por primera vez con una gran crudeza y hastío de la vida y la gente, momento en que ella observa cómo el tío inconscientemente está estrangulando con mucha fuerza una servilleta. La otra escena, en la parte final, cuando Charlie observa desde la ventana a su sobrina, y se imagina estrangulándola, justo cuando la cámara se dirige en un primer plano a sus manos engarrotadas y el estrangulamiento imaginario de la joven. Las manos juegan un papel importante en las películas de Hitchcock, y en esta especialmente, ya que aunque el Tío Charlie aparenta gran amabilidad y es encantador para los demás, si nos fijamos en sus manos, en cada escena que salen, veremos que le delatan, ya que denotan su inconsciente y sus impulsos inontrolables. Sus manos revelan realmente cómo es el personaje, ya que casi siempre contradicen su carácter dulce y afable.

Hay algo también de Hitch en los niños. Al pequeño le encanta la aritmética y la lógica, y la niña -una pequeña residente en el propio pueblo de Santa Rosa que gustó al director y la contrató para el papel-, con gafas -en todas las películas de Hitchcock las hijas pequeñas llevan gafas, como su propia hija en la vida real), que por cierto es la única que sospecha del Tío Charlie desde el principio, demuestra ser más inteligente y astuta que el hermano pequeño, además de ser una lectora voraz de libros, como lo fue Hitch. De hecho, la pequeña aparece leyendo Ivanhoe en las primeras escenas, libro que al director británico le encantaba en su juventud, y se sabía párrafos enteros de memoria de principio a fin.

Contenido simbólico

En todas las películas de Hitchcock hay siempre objetos «simples» cargados con fuerte contenido simbólico: unas gafas, unos libros, una cuerda, una cortina, unas tijeras, un sombrero, un vaso de leche… Aquí, en La sombra de una duda, hay dos: el puro del Tío Charlie y el anillo que le regala a su sobrina, que cobra verdadero valor en esa escena final magistral, cuando la sobrina baja por la escalera y muestra el anillo a su tío sin decir nada, magnificando el gesto. Con respecto al puro, cuando el Tío Charlie comete alguna atrocidad  o desvela algo, o incluso al intentar asesinar a su sobrina, aparece inmediatamente fumándoselo. Aquí podemos descifrar claramente la parte simbólica del famoso dicho «… y me fumo un puro», que significa «y me da igual todo», lo que representa esa falta de moral, de ética, la ausencia de culpa de Charlie y la absoluta inexistencia de remordimientos frente a cada atrocidad criminal que realiza.

La ventana indiscreta
La ventana indiscreta

Otro símbolo interesante en La sombra de una duda es el vals de la viuda alegre que aparece siempre que la sobrina Charlie sospecha algo o esta cerca de descubrirlo. De hecho, justo en el momento en que descubre quién es realmente su tío, suena dicho vals, en una asociación hitchcokiana maestra de ideas. Hitchcock es muy visual, y de hecho hay muchas imágenes icónicas en sus películas que son ya legado de la historia del cine, como la ducha en Psicosis, James Stewart con sus prismáticos en La ventana indiscreta, el vaso de leche sostenido por Cary Grant subiendo por la escalera claroscura en Sospecha, los cuervos chocando contra la cabina teléfonica en Los pájaros, y cientos de  imágenes icónicas que todos tenemos ya (inconscientemente) grabadas en nuestra memoria y que han quedado para siempre en la historia del cine.

Como decía el propio Hitchcock, «el cine se comunica a través de imágenes». Él ha sido el mejor director a la hora de utilizar los recursos de las imágenes como sustitutos del sonido. Sin embargo, también hace un uso magistral de la música, de los sonidos, o de la ausencia del mismo, cargando también las escenas de una asociación de ideas y/o de emociones, como en Con la muerte en los talones, en la escena del avión fumigador que está a punto de matar al personaje que encarna Cary Grant. Donde la mayoría de los directores utilizarían una música de tensión y suspense que envolviera la escena, Hitch optó por el silencio y el único sonido del avión, alcanzando como ningún otro director ha hecho una gran tensión de emociones. Algo similar sucede en Los pájaros, gracias a la gran maestría de usar como banda sonora los sonidos de los animales -gorjeando, piando o aleteando-, según qué escenas, consiguiendo así cargar de emociones de realismo y de terror al espectador. Otro ejemplo: el sonido magistral de los platillos musicales de El hombre que sabía demasiado, asociándolo a un momento clave de gran tensión en la película.

La sombra de una duda (1943) // Alfred Hitchcock (parte 2)

La sombra de una duda (1943) // Alfred Hitchcock (parte 3)