Las grandes perdedoras de los Oscar de la historia

Valor de ley (Joel y Ethan Coen, 2010)
Valor de ley (Joel y Ethan Coen, 2010)

Algunas llamaron la atención por la popularidad de su director o directora e incluso por la fama de sus actores. Otras estaban en las quinielas de todos los críticos, periodistas y gran parte del público. Algunas venían refrendadas por otros galardones o simplemente por el éxito en la taquilla. Y hubo quien se enfrentó, para su desgracia, a una película que se convertiría en un clásico imperecedero. Pero todas tienen algo en común: fueron las grandes perdedoras de los Oscar en su edición.

Como humilde homenaje, traemos a estas líneas una colección muy interesante de filmes que vivieron una mala noche en Los Angeles. Es buen momento, quizá, para recordarlas o para revisitarlas. Ustedes las disfruten.

1917 (Sam Mendes. 2019)

Se llevó dos Globos de Oro, a mejor película dramática y mejor dirección. Arrasó en los Bafta con 7 premios, incluyendo mejor película, director y filme británico. El Sindicato de Productores (PGA) la bendijo como mejor película. Y se presentaba a los Oscar con 10 nominaciones y el favoritismo por las nubes. Sin embargo, la Academia apostó fuerte por Parásitos y Mendes se tuvo que conformar con tres premios técnicos (fotografía, efectos visuales y mezcla de sonido)… Lee aquí la crítica completa

Valor de ley (Joel y Ethan Coen. 2010)

Hasta 10 nominaciones acumuló este remake de los hermanos Coen, incluyendo el de mejor película, dirección y actor protagonista. Era un año difícil, ya que los rivales tenían mucha enjundia: El discurso del rey y La red social. Esto no quita que estemos ante una historia exce­lente que contiene una visión del Oeste en­tre la añoranza y el desencanto, pero exen­ta de cinismo… Lee aquí la crítica completa

Perdición (Billy Wilder. 1944)

Repleta de suspense, to­no exis­tencial y diálogos inteligentes, el cine negro americano tiene en Per­­dición una de sus películas más em­ble­máticas. Por eso mismo se hace incomprensible que no obtuviera ni una sola de las 7 estatuillas a las que optó. Enfrente, Siguiendo mi camino, de Leo McCareyLee aquí la crítica completa

La delgada línea roja (Terrence Malick. 1998)

Coincidió en el mismo año con Salvar al soldado Ryan y quizá ambas se hicieron daño de cara a la taquilla y en los Oscar. Emociona comprobar ante la visión de este filme (nominado a 7 estatuillas, entre ellas mejor película y dirección) cómo no solo no hay géneros pasados de moda, sino que una buena historia traspasa los límites de lo que se cuenta y cala en la sensibilidad reflexiva y afectiva del espectador… Lee aquí la crítica completa

El color púrpura (Steven Spielberg. 1985)

Spielberg no ha tenido mucha suerte, habitualmente, con los premios de la Academia. En esta ocasión, y a pesar de contar con 11 nominaciones, se fue de vacío. Su rival más directo, Memorias de África, se llevó el Oscar a mejor película y seis más.

Ciudadano Kane (Orson Welles. 1941)

Considerada por muchos estudios como una de las mejores películas del siglo XX, Ciudadano Kane solo se llevó el Oscar al mejor guion de entre las 9 estatuillas a las que aspiraba. Hearst presionó lo suyo para que la cinta fuera arrinconada. Eso sí, su rival en aquella edición fue ¡Qué verde era mi valle!, nada más y nada menos… Lee aquí la crítica completa

Ciudadano Kane
Ciudadano Kane, una de las grandes perdedoras de los Oscar

El dilema (Michael Mann. 1999)

2 horas y 38 minutos de megapelícula. Una película que pretende contar el dilema al que se enfrenta un científico y alto directivo de una fábrica de tabaco. American Beauty y Las normas de la casa de la sidra la dejaron en blanco a pesar de sus 7 nominaciones. Quizá Mann apostó por un barroquismo que no suele ser premiado por la Academia… Lee aquí la crítica completa

Taxi Driver (Martin Scorsese. 1976)

Un clásico en las escuelas de cine. Un paradigma del thriller mo­derno que ha inspirado otras muchas películas. Críticos y académicos la han re­­lacionado frecuentemente con el western de John Ford Cen­tau­ros del desierto. Pero Scorsese tampoco es un realizador querido en Hollywood (sumó 4 nominaciones: película, actor principal, actriz de reparto y música) y Rocky, Network y Todos los hombres del presidente le adelantó aquel año por la izquierda… Lee aquí la crítica completa

Pulp fiction (Quentin Tarantino. 1994)

Con 7 nominaciones (incluyendo a mejor película) estaba en todas las quinielas, sobre todo de los fieles seguidores de Tarantino, pero fue una de las grandes perdedoras de los Oscar por el terromoto Forrest Gump. Siempre nos quedará esta historia (premiada, no obstante, con el Oscar al mejor guion original) de dos asesinos a sueldo con no demasiadas luces que recuperar un misterioso maletín.

Pozos de ambición (Paul Thomas Anderson. 2007)

Sí, es cierto que Daniel Day-Lewis obtuvo el Oscar a mejor actor principal, pero para esta película se esperaba mucho más, sobre todo con 8 merecidas nominaciones. Su factura es realmente impresionante, con un montaje de sonido que incrementa exponencialmente la carga dramática, especialmente en la apertura… Lee aquí la crítica completa

El Árbol de la Vida, de Terrence Malick
El Árbol de la Vida, de Terrence Malick, otra de las grandes perdedoras de los Oscar

El Árbol de la Vida (Terrence Malick. 2011)

Optaba al Oscar a mejor película, dirección y fotografía, pero la cosmovisión de Malick no recibió ningún gesto de cariño ni atención por parte de la Academia. Ni siquiera Jessica Chastain, brillante en su papel. Es cierto que fue el año de The artistLee aquí la crítica completa

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